Blogia

TRABAJADORES PUBLICOS DEL PS MINISTERIO DE EDUCACION

Izquierda: Lo que el Marxismo se Llevó II

 Continuación

Izquierda: Lo que el Marxismo se Llevó II

 Antonio Cortés Terzi  

Marxismo e Izquierda moderna1.

Con el uso habitual y puramente político que se le da al término izquierda cabe aceptar izquierdas muy diversas y no necesariamente marxistas, porque, en el fondo, hoy tiende a calificarse de izquierda a toda fuerza que cumpla un par de requisitos mínimos: ser adversaria de la derecha y reclamar un rol activo del Estado en la economía y protagónico en algunas esferas de las necesidades sociales.Sin embargo, si se entiende que la izquierda es, ante todo, una cultura política crítica y opositora al sistema que históricamente impere y que, además, es un proyecto de desarrollo histórico transformador, inspirado en el ideario de construcción de sociedades que aseguren un ascendente proceso de liberalización del ser humano de las coacciones económicas y extra-económicos que impiden o limitan el despliegue de su condición de sujeto de la historia y de su efectiva individualidad, entonces, se tiene un concepto más acotado de lo que es el ser de izquierda y que incluye, a su vez, el requisito de contar con un instrumental teórico y con un ideario en los que se asienten sus críticas y proyectos de dimensión históricas.Claro está que –como sucede casi siempre en estas materias- optar por una u otra definición pasa a ser una decisión arbitraria. Cae por su peso, que aquí se opta por la segunda. Pero no sólo por una decisión legítimamente arbitraria, sino también por una convicción clave: la historia no ha llegado a su fin, por ende, las sociedades todavía incuban y alientan transformaciones de carácter revolucionario. De ahí que izquierda y cultura revolucionaria continúen estrechamente asociadas.Quiérase o no, lo difuso del empleo del término izquierda en la actualidad se debe, en gran medida, a la aceptación –conciente o inconciente- del pronóstico sobre el “fin de la historia” que, entre otras cosas, implica la hipótesis del fin de transformaciones cualitativas o revolucionarias del orden social. A partir de esa hipótesis es que se hace posible extender el concepto de izquierda desde lo que ayer se acuñaba sólo o principalmente para definir las corrientes revolucionarias hasta las corrientes que hoy ofrecen mínimos cambios en la función del Estado sin lesionar para nada las esencialidades del estatus. En definitiva, la noción de izquierda que aquí se usa se aproxima al concepto tradicional, es decir, alude a vertientes críticas y revolucionariamente alternativas al establishment, aunque el sentido y significado de lo modernamente revolucionario se distancie categóricamente de lo que por revolucionario se entendió y practicó en el pasado.2. Huelga decir que el marxismo no es ni ha sido una calificación unívoca. Por el contrario, a él se han asimilado pensamientos muy distintos e, incluso, antagónicos. Por otra parte, ninguna duda cabe que dentro de esa variada gama de lecturas ha predominado la identificación del marxismo con la versión ideologizada que de él hizo el régimen soviético y que, amén de otras perversiones, logró ocultar u opacar no sólo esencialidades de la obra teórica de Marx, sino, sobre todo, logró desterrar o minimizar, dentro de las izquierdas, la rica producción intelectual que, a partir de Marx y en contra de la vulgata marxista, fue desarrollada por escuelas de pensamiento o por personalidades intelectuales, ampliando y robusteciendo significativamente el ámbito teórico que cubre la cultura marxista inaugurada por Marx.En efecto, hoy el marxismo es bastante más que la obra de Marx, así como el cristianismo de hoy es bastante más que los evangelios. Y ese “más” no tiene nada de extraño.  Cualquier pensamiento intelectualmente riguroso y probo acepta autorevisiones y autoevoluciones y con tanta mayor razón tratándose de un pensamiento secular y que incluye el historicismo como elemento constitutivo.Por otra parte, el desarrollo del marxismo post Marx era y es un requerimiento intrínseco, puesto que quienquiera que haya estudiado la obra original sabe que es una obra claramente inconclusa. No sólo porque Marx no abordó a plenitud o sistemáticamente temas claves de  su pensamiento (el Estado, por ejemplo), sino porque ni siquiera su obra cumbre “El Capital” nunca fue terminada.    El marxismo contemporáneo, en consecuencia, no es reducible exclusivamente a los escritos de Marx y de Engels. Es una corriente de pensamiento y una escuela bastante más socializada intelectualmente, a la que se le han incorporado, en el curso del tiempo, aportes de un sinfín de grandes intelectuales, de algunos que, incluso, ni siquiera adscribieron abiertamente al marxismo, merced al predominio identificatorio que ejercía el marxismo sovietizado.Ahora bien, para mejor entender el devenir actualizado del marxismo hay que tener en cuenta dos cosas: de un lado, que en algunos escritos de Marx se encuentran ideas efectivamente obsoletas, muy en particular, aquellas que se ligan a lo que se podría definir como proyecto y programa político. Obsolescencia proclamable desde la propia lógica y concepción del marxismo de Marx. Y de otro lado, que la vitalidad y actualidad del marxismo se encuentra en sus definiciones originarias más esenciales y que se pueden puntualizar escuetamente:a) Marx funda un tipo de pensamiento analítico radical e integralmente rupturista con el dominio y hegemonía de un pasado filosófico de matrices teológicas. En tal sentido, sigue siendo la principal nutriente intelectual para el desenvolvimiento de la secularización de los pensamientos más afines a la modernidad.b) El marxismo (de Marx) se construye en un contexto histórico en el que se están fraguando las bases sustantivas y más perennes de la modernidad capitalista. Por lo mismo, surge en un entorno en el que la esencia de la modernidad capitalista se muestra al desnudo, ingenuamente, en su estado “puro”, todavía no complejizada con aditivos superfluos ni remozada con sofisticaciones ideológicas. De ahí que la comprensión y crítica de Marx a la modernidad capitalista tenga una notable profundidad y agudeza y una dimensión totalizadora. La calidad de la reflexión crítica de Marx sobre el funcionamiento y marcha de la modernidad capitalista ha sido complementada, pero no superada con el correr de los tiempos. Más aún: lo que se observa en el presente es que la reflexión crítica tiende a soslayar esencialidades y a focalizarse en ciertos efectos de la modernidad, eludiendo críticas integrales y omnicomprensivas.c) Un componente clave en la teoría de Marx y que devela una característica sobresaliente de la modernidad, se encuentra en su concepción de una historia que está en constante cambio. Hoy esa concepción pareciera estar asumida ecuménicamente. Pero, el mérito de Marx radica, primero, en explicar la tendencia al cambio como efecto de contradicciones y conflictividades socio-económicas y socio-estructurales y no como simple resultado natural del devenir o de la voluntad y acción de sujetos o elites visionarias. Y el segundo mérito estriba en que sitúa el cambio como una opción racionalmente humanista y humanizadora, esto es, una opción para que el sujeto individual y social actúe como “sujeto histórico” (humanista) y para que, comportándose como tal, pueda orientar el cambio en un sentido humanizador del devenir histórico. En tal sentido, la concepción de la historia y la “utopía” marxista son traducibles a movimientos y acciones que se engarzan orgánicamente con una conflictividad que se acrecienta con la modernidad y que es vivida cotidianamente por el sujeto individual y social, a saber, la ascendente conversión de ambos en “objetos” del devenir en circunstancias que lo moderno ofrece “técnicamente” un amplio instrumental para que el sujeto social e individual se desenvuelva más activamente en el control y conducción de su existencia privada y pública. Ese engarce de concepción de la historia y “utopía” con las contradictorias vivencias cotidianas del hombre moderno, es lo que hacen del marxismo no sólo pensamiento y proyecto político sino, también, una propuesta cultural practicable a partir de la crítica intelectual y factual de la vida rutinaria.En definitiva, entendidas en las acepciones reseñadas las categorías de izquierda y de marxismo resulta concluyente que la presencia de una izquierda de tradición marxista es una necesidad histórica, un reclamo y una proposición de la propia modernidad. El socialismo chileno después de la expulsión de MarxDesde el socialismo chileno pudo recrearse una izquierda marxista moderna. Su historia política e intelectual se prestaba como sustento y antecedente para reformular una izquierda no comunista, actualizarla y proyectarla como pensamiento crítico y como propuesta política de conducción alternativa de la modernidad. Y también ayudaba a esa posibilidad de recreación el hecho que el socialismo, a principios de la década de lo noventa, reunía en su seno a partidos, fracciones, grupos de intelectuales y de personalidades que cubrían virtualmente todo el arco de vertientes políticas y político-culturales que había conformado hasta ese entonces la pluralidad de la izquierda.Pero no ocurrió así. Culturalmente –como se dijo- el socialismo siguió un camino de abandono del marxismo. Un camino en sordina, paulatino, multifacético (pero, por senderos convergentes), pragmático, factualista, etc.En los comienzos fue un proceso que tuvo una argumentación atendible: despojar del  socialismo los vestigios de un marxismo vulgarizado y de incorporarle lecturas marxistas o filomarxistas más actualizadas y surgidas a propósito de los conflictos modernos. Pero pronto se extendió más allá de esos objetivos y, lisa y llanamente, dejó de ser un proceso encauzado hacia la reconstrucción de un pensamiento de tradición marxista. Y lo que es peor, dejó de ser un proceso para transformarse en una marcha intelectualmente “caótica” de desprendimientos de la tradición cultural marxista y de afiliaciones intelectuales sujetas a una suerte de libre albedrío.Ahora bien, ¿qué fue lo que, con su expulsión, el marxismo se llevó del socialismo en tanto fuerza de izquierda?En primer lugar, el socialismo dejó de ser la cultura política categóricamente secular y racional-estructuralista que era por antonomasia. Impronta que, obviamente, provenía de la tradición marxista. Por cierto que perviven algunos visos de esa tradición, pero amalgamados y, en el mayor de los casos, subsumidos por pensamientos de idealidad liberal y, en menor escala, de idealidad cristiana. En lo que respecta a la esfera de la política predomina un difuso pragmatismo, derivado de una ciencia política formalista y elitaria, cuyos orígenes más remotos innegablemente se encuentran en el siempre injustamente satanizado Nicolás Maquiavelo. Escuela que, en el fondo, razona la política como mecánica de acumulación y reproducción del poder a partir de liderazgos y cuerpos elitarios.Dada la pérdida o debilitamiento del pensamiento secular y racional-estructuralista, el socialismo chileno ha mermado su calidad analítica y de comprensión de los fenómenos modernos, crecientemente causados, precisamente, por la secularización intrínseca a la modernidad. En pocas palabras: el socialismo no cuenta hoy con un discurso y un instrumental teórico propio y de alcance político-histórico. En segundo lugar y en virtud de lo anterior, el socialismo chileno ya no representa un rasgo histórico característico de la condición de izquierda: su agudeza crítico-racional de lo sistémico, que, enfáticamente, no es lo mismo que la denuncia moral de injusticias sociales. Su mezcla de pensamientos sacados de la idealidad-liberal (incluso de los más radicalizados), del idealismo cristiano y con vestigios de la tradición marxista conlleva a la neutralización de una lógica crítica severa. Así, por ejemplo, el socialismo critica acerbamente el “modelo neoliberal”, pero es extremadamente cauteloso en lo que se refiere a la crítica del sistema capitalista, como si el primero fuera un otro sistema y el segundo no encerrara dinámicas históricamente “irracionales” y contradictorias.En tercer lugar, el socialismo ha perdido su visión totalizadora, holística de la realidad, y con ella ha perdido capacidad para aprehender a cabalidad la médula o síntesis de la conflictividad “revolucionaria” moderna. Lo primero, porque no puede (y no se atreve) a establecer una crítica sistémica integral. Ergo, mira y critica disociadamente la realidad. Y lo segundo i) porque su mixtura de pensamientos, la yuxtaposición de concepciones le impide definir esencialidades y ii) porque ya no está en su mente el papel históricamente revolucionario que desempeña el conflicto y la contradicción social. Esto último constituye un asunto clave, pues subyace en los tres puntos anteriores. La renuncia a la teoría de Marx fue acompañada o quizás precedida de la renuncia a la voluntad por el cambio revolucionario. Esa voluntad, movida por un imaginario social, es consustancial al pensamiento de Marx y lo que impele al marxismo a una constante y radical interrogación del desarrollo de la sociedad capitalista con énfasis en las contradicciones y en el devenir de tendencias que sugieren la posibilidad del cambio revolucionario. Sin ese imaginario y voluntad no es imprescindible, para la acción política, ni las miradas holísticas ni el develamiento de conflictividades esenciales que promueven y le dan racionalidad al imaginario del cambio.En cuarto lugar, el socialismo ha sido afectado por un auto menoscabo de los procesos históricos protagonizados por la izquierda y que incluye una subvaloración de su propia historia. Su alejamiento del marxismo, casi inercialmente, lo llevó a un alejamiento de la historia político-concreta de los movimientos sociales y políticos inspirados en el marxismo y a los cuales se les debe una buena parte de los procesos que convergen en la configuración del progreso social que muestran las sociedades modernas. Tal vez por alejarse de los socialismos reales terminó alejándose también del rol jugado universalmente por las izquierdas en materia de sufragio universal, derechos de la mujer, libertades públicas, jornada laboral, sistemas públicos de servicios básicos, etc. Renunciación que no sólo implica una pérdida de fuentes de aprendizaje y de identidad, sino, sobre todo, una pérdida de orgullo colectivo en una cultura política que tuvo sentido de ser sujeto político-cultural histórico.  En quinto lugar, el socialismo ya no cuenta con una “ideología de masas” ni con un discurso reivindicativo de la dignidad y función histórica de las masas que le permita, como otrora, articulaciones orgánicas con los espacios masivos. El marxismo, aun en sus versiones más simplistas, desempeñó el papel de “ideología de masas” –por ende, de afirmador de personalidad de los “subalternos”-, particularmente, por su valoración –a veces, hasta mitificada- del trabajo y del trabajador. Sin “ese” marxismo, el socialismo no ha reconstruido un discurso distinto al de otras culturas políticas para vincularse a lo masivo y, en especial, al mundo del trabajo, con lo cual ha dejado de ser una cultura masiva y orgánica a lo popular.En sexto lugar, salta a la vista, con todo lo señalado, que –ajeno a la tradición marxista- el socialismo dejó de ser una “filosofía de filósofos” y un “sentido común” (Gramsci), es decir, dejó de ser un pensamiento estructurado como tal e integralmente competitivo con las concepciones del estatus y del conservadurismo y, a su vez, un pensamiento culturalmente expansivo y capaz de influir, desde su “autonomía” y particularidad”, en la conformación de ideas, valores y conductas de una cultura “nacional-popular”.Precisiones finalesLas precisiones que se formulan a continuación están motivadas porque lo dicho hasta aquí no sólo es naturalmente polémico, sino porque, además, muchos de los puntos tratados requieren de una exposición más amplia, pero que rebasaría los márgenes de un artículo. En tal sentido, las precisiones apuntan a aclarar algunos de los aspectos que pudieran inducir más fácilmente a confusiones.1. El abandono del marxismo de parte del socialismo contemporáneo está íntimamente ligado a la renuncia del socialismo como teoría y ambición revolucionaria. 2. La modernidad en sí no cancela ni el devenir ni las características de procesos acumulativos de contradicciones y de proceso que potencialmente empujan hacia cambios sociales radicales.3. Las dos premisas anteriores validan la vigencia de pensamientos, ambiciones y proyectos revolucionarios, ergo, validan la existencia de una izquierda en su connotación tradicional. El socialismo, al renunciar a la aspiración revolucionaria, se marginó del significado tradicional del ser de izquierda.4.  A partir de esta última situación es que, consecuentemente, el socialismo se aleja del marxismo y de conductas políticas que busquen, como hogaño, identificarse cultural y políticamente con fuerzas sociales orgánicas tras el afán de construir actores sociales para el cambio.5. Sin marxismo (o sin una teoría crítico-revolucionaria), el socialismo se erige en un pensamiento difuso (o, más bien, en un discurso puramente político) y que se nutre eclécticamente de las versiones más “progresistas” del liberalismo y de corrientes humanistas de la cultura occidental y cristiana “oficial”.6. Desde esa posición intelectual, el socialismo ya no compite por ganar espacios hegemónicos desde un “sentido de escisión”, de ruptura con los cánones intelectuales e ideológicos del estatus.7. La “dimensión cultural de la política” (Lechner) pierde, considerablemente, gravitación en el accionar socialista, puesto que no pugna con nadie desde un “sentido de escisión” y tampoco pone especial interés en recrear cultura-política “popular”. Y ello, básicamente, porque es una fuerza política que ha optado por situarse a la izquierda del centro y por no identificarse con formas de rupturismo.8.Cuando se habla aquí de cambio social revolucionario, se está lejos de evocar la idea y modelo de revolución consagrado, especialmente, en el siglo XX. Se alude, en realidad, a un cambio social radical que resulta de procesos y movimientos histórico-racionales y que pueden asumir formas de realizaciones extremadamente variadas e inéditas, entre otras cosas, porque se trata de cambios imbuidos en patrones dictados por la modernidad.9. Tampoco la conflictividad contradictoria, que se supone torna históricamente necesario y viable el cambio revolucionario moderno, puede ser leída en referencia a los dramas que inspiraron las viejas revoluciones. También, en este caso, el entorno analítico es la modernidad. Y en ese plano, lo que aquí se sostiene como hipótesis es que la contradicción o contradicciones esenciales se hallan sintetizadas en la esfera de lo político-cultural, que es en donde convergen –en cuanto a expresión y expresividad- las contradicciones de las esferas socio-económicas y estrictamente políticas. 10. Para la valoración que aquí se hace del marxismo o, más en rigor, de la tradición marxista, se tiene en cuenta, antes que todo, lo medular de la obra de Marx y, luego, la inmensa cantidad de pensadores (“formalmente” marxistas o no) que han contribuido al desarrollo de un tipo de razonamiento distinto, independiente y contrario a la idealidad y teologismo que predomina en la cultura occidental y cristiana.ConclusiónAbreviando en extremo, una de las conclusiones más importantes que se pueden extraer de lo que “el marxismo se llevó” con su expulsión es que dejó un inmenso vacío en la izquierda del arco político-cultural, vacío que está siendo llenado por muy precarios y reactivos movimientos emergentes –de los que Chile no tiene garantía de exención-, pero que han tenido el mérito de reponer la necesidad histórica de que las sociedades cuenten con una izquierda moderna que pugne por darle sentido y orientación a una modernidad que dejada a su inercia –como está siendo dejada por las derechas, centros y ex izquierdas- amenaza con transformarse en un nuevo y temible Leviatán. Sin izquierdas sucesoras del racionalismo-estructural, ineluctablemente la resistencia contra ese nuevo Leviatán quedará en manos de movimientos rebeldes y revolucionaristas de dudosa racionalidad moderna, como ya está ocurriendo en América Latina.

Izquierda: Lo que el Marxismo se Llevó 1

 Compañeros(as):

 Los invito a leer y compartir este interesante articulo, puede ser un insumo interesante para este año, especialmente para los que encontramos que algo falta en esta etapa de los gobiernos de la concertación.

atte

Carlos Araneda

Izquierda: Lo que el Marxismo se Llevó

 Antonio Cortés Terzi    

Un Debate con Rasgos Inéditos La discusión sobre el ser y el deber ser de izquierda es un viejo y consuetudinario tema que ha tenido momentos de gran presencia desde que surgieran los primeros “partidos obreros” en el siglo XIX. Pero ninguna duda cabe que es a partir de algunos hitos y procesos gestados en las postrimerías de la década de los ochenta del siglo XX que el tema cobra una excepcional relevancia y un dramatismo inédito.Ciertamente, fue la “caída de los muros” el hito fundamental, no sólo por lo más obvio y conocido (el evidente fracaso del principal paradigma de la mayoría de las izquierdas) , sino por otras dos razones: i) porque el tema dejó de ser un asunto que tocaba preferentemente a las izquierdas no comunistas para incluir en él a las fuerzas comunistas sobrevivientes, y ii) porque legitimó la inclusión de la vertiente socialdemócrata europea en el “mundo de la izquierda”, sometiéndola también al debate.Es decir, a partir de ese hito la discusión dramatizada de por sí por el derrumbe de los socialismos reales se dramatiza aun más porque la izquierda se amplia enormemente como sujeto político y de análisis.ReadecuacionesJunto a lo anterior, hay otros dos procesos o sucesos que le dan al debate una connotación inédita. 1) La socialdemocracia europea pudo haber devenido en hegemónica dentro de la izquierda y en figura reordenadora de la misma, merced al vacío que dejaba la izquierda comunista, la más castigada por los efectos de la caída de los muros. Sin embargo, al poco andar sobre los derrumbes cobraron fuerza dinámicas que generaron fisuras y centrifugacidades al seno de la socialdemocracia, tanto en materia de pensamiento como de acción política, que la incapacitaron o limitaron para cumplir ese rol.2) De entre los muchos efectos de la caída de los muros hubo uno de orden intelectual de relevante gravitación a la hora de buscar redefiniciones acerca de la condición de izquierda. En términos generales, la izquierda (en particular, la no comunista) tendió a “renegar” del marxismo a través de procesos muy apresurados y alejados de un probo y riguroso acto intelectual. Podría decirse que las izquierdas no comunistas –cuál más, cuál menos- huyeron del marxismo y se trasladaron a opciones conceptuales y discursivas de variados orígenes, instalándose en ellas pragmáticamente y sin evaluar las consecuencias que ello acarrearía en cuanto a renovación de personalidad.Una Cuestión de IdentidadEsa apresurada huída necesariamente debía conducir a situaciones de pérdida de identidad, simplemente porque durante un siglo las izquierdas –comunistas y no comunistas- habían vivido y actuado bajo el influjo de ideas y lógicas provenientes del marxismo. Por supuesto que existían lecturas muy diferentes del marxismo al seno de las muy variadas corrientes de izquierda. Pero es innegable que todas las izquierdas eran depositarias de elementos de una tradición cultural marxista que iba más allá de políticas, programas, estrategias y discursos concretos, expresándose en un cierto ethos que irradiaba en conductas, en gestos, en lenguaje, en prácticas, etc., que configuraban un tipo de identidad, pese a todas las particularidades. El abrupto y radical abandono del ethos cultural marxista de parte de las izquierdas no comunistas y, en especial de las socialistas y socialdemócratas, fue de por sí un duro golpe a la identidad de izquierda, pero agravado por el hecho de que no fue suplido por fuentes intelectuales y político-culturales que desempeñaran el papel de un sustrato mínimo común para una nueva identidad compartida y que a su vez conectaran de manera culturalmente orgánica el antes y el después de las izquierdas. La confluencia de estos fenómenos es lo que autoriza para calificar como inédito y dramático el actual debate sobre la condición del ser de izquierda. Nunca antes ese debate se dio sin la existencia de un referente ideológico y político práctico (socialismos reales) y sin un marco conceptual, de categorías y lenguajes relativamente compartidos (tradición marxista) que acotaban las argumentaciones, permitiendo una interlocución sobre un sustrato elemental de ideas comunes. Ilustra lo inédito y dramático el simple hecho que hoy se asimilen en el debate gobiernos como el de Tony Blair y el de Hugo Chávez. Tres o cuatro lustros atrás ninguno de ambos habría calificado como propio de la izquierda. Como, por ejemplo, nunca se le concedió esa cualidad al gobierno peronista.Precisión Sobre el Vínculo entre Cultura Marxista e Izquierda TradicionalPudiera parecer extraño que en este análisis se relacione el marxismo tanto a las izquierdas comunistas como a las no comunistas y, en particular, a la socialdemocracia. Para intentar disipar anticipadamente esa potencial extrañeza, es menester precisar, brevemente, un par de cuestiones.En primer lugar, las históricas y abismales diferencias políticas e ideológicas entre comunistas y socialdemócratas (y otras izquierdas no comunistas), al menos en sus orígenes entrañaban una disputa –igualmente radical- entre lecturas del marxismo. Es decir, ambas expresiones políticas reconocían el marxismo como su principal y fundante antecedente intelectual. De ahí que se pueda hablar de una tradición político-cultural marxista que irradió a toda la izquierda durante buena parte del siglo XX.En segundo lugar, si bien el “marxismo-leninismo” de los “socialismos reales” y de los partidos comunistas, implicó el paso del marxismo de un pensamiento crítico moderno a una fórmula ideológica defensiva del estatus soviético, de todas formas mantuvo nexos conceptuales y de lenguaje con la tradición marxista. Por su parte, el distanciamiento cada vez mayor de la socialdemocracia con el “marxismo-leninismo” fue, de preferencia, resultado de procesos de desarrollo (crítico en momentos) del pensamiento de Marx más que de rupturas relevantes con el marxismo original. De ahí que incluso la diferenciación intelectual y política creciente entre socialdemocracia y comunismo se diera dentro de ciertos marcos de tradición cultural marxista.En tercer lugar, por mucho que la socialdemocracia rechazara y se opusiera a los sistemas impuestos por los “socialismos reales”, esto, de todas formas, desempeñaban un papel de referente también para ella. Un referente “negativo”, si se quiere, o una suerte de no paradigma, pero lo cierto es que los socialismos reales eran un tema referencial para la socialdemocracia.Por último, sería un error pretender medir la influencia que tuvo el marxismo dentro de las fuerzas de izquierda por las adscripciones o desinscripciones formales y explícitas que los partidos hacen –o hicieron- al respecto. Dada la larga historia de influencia que el marxismo tuvo en el campo político-cultural y en el área político-práctica la medición pasa por observar las conductas partidarias en esos campos y áreas.De todo lo anterior puede inferirse una conclusión: que el debate actual sobre el ser de izquierda no puede soslayar la historia política y político-cultural de la izquierda tradicional. En consecuencia, no puede dejar de aludir a una conceptualización de izquierda que tiene su punto de partida intelectual en las variantes del pensamiento marxista. El Caso Chileno y el “Derrumbe” del MarxismoPolítica e intelectualmente, la izquierda chilena estuvo constituida, clara y confesamente, por partidos marxistas. Chile fue uno de los pocos países en que se dio un escenario de una izquierda comunista (PC) y una izquierda no comunista (PS) –marxistas ambas- que se equiparaban en fuerzas e influencias y que sumadas conformaban una fuerza social y electoral competitiva.Escenario comparativamente bastante peculiar en sí y tanto más teniendo en cuenta que la izquierda no comunista (socialista) no seguía los patrones político-culturales y conductuales de la socialdemocracia. Es decir, la impronta marxista en esa izquierda era mucho más categórica y decisiva que las que mostraban las izquierdas no comunistas europeas. Ergo, el marxismo era, sin duda, el antecedente intelectual más gravitante en el conjunto de la izquierda chilena. De ahí que su declinación y virtual “derrumbe” hayan causado verdaderos estragos en la personalidad y naturaleza de la izquierda no comunista chilena.El socialismo chileno radicalizó su sempiterna revisión del marxismo “oficial” durante el régimen militar. Y si bien en ese proceso había interés y algún grado de densidad intelectual (producto de un pasado intelectual crítico), lo que se imponía era una necesidad política atendible y urgente: la de eliminar de sus razonamientos, discursos y políticas aquellos conceptos y postulados “marxistas” menos congruentes con la centralidad que ocupaban las demandas de democratización del país. En tal sentido, la primera fase de revisión estuvo signada por la pugna y abandono de lógicas y postulados que eran más achacables al “marxismo comunista” que al “marxismo socialista”, de tradición más plural y dúctil.La Etapa de los PreparativosLuego de esas primeras revisiones, se desarrolla una segunda etapa que coincide con las crisis y caídas de los socialismos reales y con los preparativos del socialismo chileno para integrarse de lleno a la institucionalidad democrática y, sobre todo, al gobierno del país. Cuadro que no podía ser menos propicio para el desarrollo de un proceso crítico-reflexivo intelectualmente riguroso y probo. Es indudable que la “caída de los muros” afectó seriamente la credibilidad en la consistencia teórica del marxismo y que repercutió en profundas desconfianzas sobre las bondades y viabilidades de las sociedades socialistas. Es cierto que esos efectos negativos podían ser morigerados por la cultura socialista, dados sus distanciamientos históricos con la sovietización del marxismo y del socialismo. Pero sólo morigerados y nunca eludidos completamente por la existencia de vasos comunicantes con uno y otro. Inmersas las revisiones en ese cuadro lo que se produce es un empobrecimiento intelectual del proceso, acompañado con un escepticismo o agnosticismo inconfeso y “privado”. Las revisiones toman un curso pragmático y factual. Al fin de cuentas, “la teoría es gris” y el árbol del poder “eternamente verde”. El socialismo ha vuelto al gobierno y su misión es históricamente modesta, pero importante y nítida. Frente a esa misión poco parecen importar las viejas críticas sustantivas, por ejemplo, a la “forma capitalista de desarrollo” o a las “formalidades de la democracia burguesa”. No sólo parecen importar poco, sino que, además, resultan molestas si lo que se busca es superar el “modelo neoliberal” y la “democracia restringida” legada por la dictadura. A partir de allí, se terminan, en realidad, las revisiones conceptuales y lo que se abre es una franca dinámica de alejamiento y abandono del marxismo, dinámica que marcha a la par con los años que va cumpliendo el PS como fuerza gobernante. Abandono que es mucho más totalizador de lo que habitualmente se piensa. No se reduce al abandono del marxismo estalinizado. Desaparece también el marxismo de la escuela de Frankfurt, de Viena, de Gramsci, etc. Se extinguen o subsumen las categorías, el lenguaje, las prácticas políticas, las temáticas, el tipo de partido, la figura del militante y del intelectual, etc. que derivan de la cultura política marxista, aun de las versiones menos ortodoxas.El Peso de la RealidadEste proceder del socialismo no ha sido fruto de puras arbitrariedades y subjetividades. Estuvo y está motivado por “condiciones materiales de existencia” y obedece a transformaciones funcionales. Es evidente que durante los gobiernos de la Concertación no sólo se han producido transformaciones institucionales y estructurales, sino que se ha gestado una reconfiguración de estatus. Un nuevo estatus del que la Concertación es artífice –y con ella el PS-, pero también proveedora de nuevas elites. Ahora bien, es de por sí difícil para una izquierda sostener esa condición y ser a su vez constructora y parte dirigente del estatus existente y es tanto más difícil si a su vez sus elites son tales en virtud de su pertenencia al cuerpo elitario del estatus. ¿Cómo podría cuadrar, en ese contexto, el pensamiento y la discursividad marxista, incluso en sus versiones más modernas y sofisticadas? En definitiva, el marxismo como antecedente intelectual es disfuncional para el papel que desempeña el PS en el presente, contradice la reculturización que ha experimentado a lo largo de poco más de tres lustros -cuyo sustrato formativo se encuentra en el ejercicio de ser parte de la elite de poder del estatus- y se contrapone a la estructura mental que rige en las generaciones más jóvenes obnubilados y cooptados por lógicas estadolátricas. En menos palabras, en la medida que el PS, factualmente, ha dejado de ser un partido de izquierda y se ha erigido en la izquierda del centro (o en la izquierda del sistema), es obvio que el marxismo no puede ser un antecedente intelectual decisivo en la definición de sus prácticas. Lo que subsiste de él en el PS es una retórica instrumental para el manejo interno de los cada vez más menguados grupos tradicionalistas.Lo escrito hasta aquí autoriza para que se formulen una infinidad de preguntas, entre otras: ¿puede haber una izquierda no marxista?; ¿sólo el marxismo puede ser fuente intelectual de la izquierda?; ¿es el marxismo una teoría y propuesta esencialmente subversiva y revolucionaria?; ¿puede un partido marxista no ser revolucionario en sus fines?; ¿el marxismo es impensable sin su propuesta de otra sociedad?; ¿puede ser el marxismo un referente intelectual para una izquierda moderna?; etc.Por supuesto que es imposible responder todas esas interrogantes en este espacio. Sin embargo, sí se puede afirmar y argumentar una respuesta sobre lo sustantivo y a través de una generalidad: el marxismo continúa siendo una fuente intelectual “obligada” para la reconstrucción de una izquierda moderna.

Concertación: entre olvidos, renuncios y temores

Desde hace algunos meses la Concertación muestra un rostro que no es fácil de reconocer para quienes conocen de su historia y de su trayectoria como coalición electoral, política y de gobierno. Es más, tampoco lo es para quienes han nacido y crecido en el período en que ha gobernado Chile.  Todo parece indicar que la Concertación, en tanto proyecto político de transformación democrática para el país, navega entre olvidos, renuncios y temores.  Efectivamente, cada vez emergen con mayor frecuencia y vigor las diferencias, las disputas y “los conflictos” en la coalición política que respalda al gobierno de la presidenta Bachelet. Es común encontrar en los medios de comunicación descalificaciones, amenazas de quiebre, llamados de atención y airados reclamos por las posiciones y opiniones políticas que los distintos liderazgos partidarios entregan a la opinión pública acerca del país, del gobierno y de la vida en coalición. Es curioso, por decir lo menos, que la coalición política más amplia y pluralista del país, de mayor éxito electoral en la historia política chilena y que ha conducido a Chile hacia su integración a diversos procesos de globalización mundial, con no menos costos sociales  para la ciudadanía, para la calidad de la democracia, para la legitimidad del sistema político y para el tipo de desarrollo y crecimiento adoptado por sus autoridades, se encuentre enferma o en abierto proceso de agotamiento de su proyecto político. Un buen ejercicio político consistiría entonces en preguntarse por las posibles razones que han llevado a la Concertación a tal situación y a partir de ellas tratar de buscar posibles respuestas que contribuyan a explicar el fenómeno de su agotamiento en tanto instrumento político de mayorías. Un antiguo docente universitario sostenía que siempre resulta positivo para los partidos políticos, coaliciones y sus dirigentes revisar la historia, releer a los clásicos y mirar analíticamente el pasado cuando éstos entran en ciclos de crisis que pueden llegar a afectar su identidad o sus proyectos históricos. Si esto es así, entonces todo parece indicar que un prolongado desapego con la historia y su pasado generaría pérdida de sentidos de pertenencia, de comunidad de propósitos y de compromisos con los principios y valores que inspiraron en su momento la acción política. 

El olvido de la propia historia

Quizá una primera razón que puede ayudar a explicar el fenómeno que afecta a la Concertación se refiere al olvido de su propia historia. Parece que es así porque muy pocos aún recuerdan que un día 02 de febrero de 1988 se conformó la Concertación de Partidos por el No, antecesora de la actual coalición política gobernante.  ¿Alguien recuerda cómo se celebró en el año 2006 la fecha más emblemática y significativa para los que lucharon por la recuperación de la democracia para Chile? El 05 de octubre fue un simple y casi inadvertido acto en la agenda del gobierno y de los partidos políticos que lo apoyan. La historia construye sentido de identidad y de pertenencia. El olvido generado es complejo porque la Concertación es depositaria de un capital político-histórico de proporciones inimaginables para la democracia y su futuro. Las luchas, los acuerdos y los aprendizajes desarrollados durante la dictadura deberían transformarse en el cemento y el bálsamo a partir de los cuales reafirmar las confianzas, las lealtades y los compromisos políticos en la Concertación. Sólo olvida el que no tiene nada por que luchar.

Los acomodos y renuncios

Los acomodos y “renuncios” en los que ha caído la Concertación y algunos de sus dirigentes también puede ser una de  las claves para entender el fenómeno actual que la afecta. En 1990 la Concertación se propuso un conjunto de reformas al régimen político autoritario y prometió revisar gestiones de la dictadura que significaron cuantiosas pérdidas  para los intereses del Estado y de la ciudadanía. Nadie desconoce los enormes esfuerzos realizados y los avances alcanzados en materia de normalización democrática, respeto a los derechos de las personas, apertura de Chile al exterior, inserción internacional y en algunos aspectos de carácter social y cultural, pero éstos últimos claramente son insuficientes. Se entiende que gobernar implica también ceder en legítimas aspiraciones y consensuar materias para lograr ciertos objetivos. También es sabido que sin mayorías políticas es poco probable avanzar todo lo que se quisiera. Sin embargo hay aspectos que no pueden ser dejados de lado, pues afectan directamente a la identidad y al proyecto político que los sustenta. Revisar el proceso de privatizaciones de empresas públicas, cambiar el sistema binominal, establecer la institucionalidad del Defensor del Pueblo, instaurar la iniciativa legal ciudadana, modificar el sistema de distribución del ingreso, entre otras muchas cosas, han sido dejadas de lado, en espera de mejores vientos. En estas materias, tanto los gobiernos de la Concertación como los dirigentes de los partidos han contribuido por acción o por omisión a “renunciar” a demandas altamente sensibles para un número importante de sus adeptos. Un ejemplo, cuando en los inicios del gobierno del Presidente Aylwin se renuncia a la movilización social -estrategia utilizada por la oposición para enfrentar a la dictadura durante los años ochenta- se hipoteca seriamente el rol y la participación de la ciudadanía en el proceso de construcción democrática del país.   En este sentido, todo parece indicar que las lógicas de poder que el modelo económico y el sistema político han generado, y que la clase política ligada a la Concertación ha asumido con comodidad y sin mayores cuestionamientos, producen más utilidades y beneficios que aquellos que se obtendrían si ambos  (modelo y sistema) fueran cambiados.

Los temores al cambio

El injustificado temor presente en algunos actores políticos de la Concertación ha dificultado el surgimiento de condiciones que favorezcan el debate e intercambio de ideas para enriquecer y actualizar el proyecto político. Cada vez que se plantea la necesidad y conveniencia de ampliar el horizonte programático y de introducir nuevos temas y desafíos surgen posiciones que “amenazan” con quiebres, con rupturas, con divorcios y con separaciones en la coalición gobernante.

Junto con las lógicas de poder en juego al interior de todos los partidos, se recurre al manoseado discurso de los “temas valóricos”, que más que dividir ideológicamente a los concertacionistas, ponen de manifiesto el temor de algunos a abrir las ventanas y las puertas para que entre aire fresco. La riqueza política y cultural de la Concertación está en la diversidad y pluralidad de fuerzas, visiones, propósitos y personas que convoca.

Es sabido que en algunas esferas del oficialismo dirigente existe resistencia y en otros temor a abrir espacios de reflexión y de discusión sobre temáticas que cuestionen los pilares estructurales del modelo económico y del sistema político. Al interior de los partidos los liderazgos administrativos que los han dirigido –unos más otros menos- han  contribuido a generar en su militancia una suerte de “apagón ideológico-cultural”. Las disputas por los espacios de poder resultan más relevantes que las discusiones de ideas, de propuestas y de  construcción de nuevos proyectos políticos.

Al parecer resulta más atractivo administrar el status quo que conducir procesos de discusión y debate político que nutra a los partidos de nuevas fuerzas y convicciones para influir sobre la ciudadanía con el fin de promover transformaciones estructurales. De tarde en tarde es convocada la militancia a participar de verdaderas liturgias partidarias que buscan generar opinión más bien mediáticas sobre aspectos ideológicos y programáticos que acciones e iniciativas reales de cambio.

Refundar la Concertación

Es cierto, la Concertación muestra síntomas de enfermedad y vive momentos complejos, pero claramente no se encuentra en su fase terminal. La muerte de Pinochet señaló el término de una época y el inicio de otra. La sociedad chilena ha cambiado y quizá ahora sea el momento más oportuno para adecuarse a esos cambios. Modernizar las estructuras partidarias, repensar los proyectos partidarios y el sistema de partidos políticos; actualizar el proyecto político-histórico de la Concertación y orientarlo hacia una transformación progresista para Chile, transformar el Estado Subsidiario y centrarse en la construcción de un Estado de Bienestar Social; cambiar el modelo de crecimiento económico imperante por uno que centre la mirada en el desarrollo armónico del país y de sus habitantes, son temáticas que buscan ser discutidas con altura de miras y con perspectivas de futuro. Para muchos la refundación de la Concertación surge como algo casi evidente. Se requiere de una nueva Concertación para respaldar decididamente a la Presidenta Bachelet y para hacerse cargo de los nuevos desafíos y temas que inquietan a los chilenos. Nuevos liderazgos deben complementarse con los existentes para fijar una nueva comunidad de propósitos, aspiraciones y sueños; tal como ocurrió cuando un día 02 de febrero de 1988 las fuerzas democráticas opositoras fundaron la Concertación de Partidos por el No.

Patricio Bustos Pizarro

Santiago, miércoles 31 de enero de 2007

Educación, Socialismo y Postmodernidad

www.monografias.com


Dr Pedro Rodríguez Rojas - prodriguezrojas@hotmail.com

1. Resumen
2. Introducción
3. Socialismo del siglo XXI
4. El debate posmoderno
5. El desarrollo endógeno
6. Papel de las Universidades y las Misiones
7. Bibliografía

RESUMEN
La educación formal (institucional o informal) responde a un proceso histórico social, a unas condiciones económicas políticas y sociocultural determinadas, no es un proceso neutro, que pueda ser percibido solamente desde el punto de vista organizacional, de las funciones, roles de los miembros que la conformar, sino que es eminentemente social y se rige por principios filosóficos políticos y culturales del tipo de hombre que desea formar una sociedad y/o nación particular.
La educación, en cualquiera de sus manifestaciones, no ha sido ni será nunca neutra, mas aun en el contexto actual, en el contexto de la globalización, del debate posmoderno y de las propuestas alternativas o adversas, de nuevas formas de organización societal , en el cuestionamiento de lo que ha sido las consecuencias de las ciencias frente al exaltamiento de la revolución informática y concretamente frente a los cambios que vienen ocurriendo en nuestro país donde se intenta replantear un nuevo tipo de sociedad y se ha dado inicio a un numero importante de propuestas educativas, se hace imprescindible el abordaje de la educación desde la perspectiva filosófica y sociopolítica.

1-INTRODUCCIÓN
Desde el año 2003, el actual gobierno con las misiones Robinsón, Ribas y Sucre, dio inicio a una propuesta de carácter educativo, cuyo propósito central es dar respuesta a quienes históricamente por sus condiciones de pobreza han sido excluidos del sistema educativo. En el caso concreto de la Misión Sucre, que persigue incluir en los estudios universitarios a mas de 400 mil jóvenes se ha dado inicio a un proceso con 22 programas que no solo persiguen la inclusión sino la creación de una nueva universidad que contribuya a su vez a la formación de un nuevo proyecto de país donde predomine la democracia participativa y protagónica, propulsar una economía de carácter colectivo cooperativista, donde se garantice la justicia social.
El ministerio de educación ha señalado que esta misión podría durar de 7 a 10 años al tiempo que se va constituyendo la nueva política universitaria que tiene en la municipalización de la educación superior uno de sus principales propósitos.
La municipalización o aldeas universitarias, que deben crearse en la mayoría de los municipios del país deben tener entre sus principios contribuir al desarrollo local y regional, pero con plena articulación al proyecto de país. No se trata de la típica descentralización educativa que solo busca deslastrar al estado nacional de una de sus principales responsabilidades como es la de garantizar la educación y mucho menos contribuir a la desarticulación de los Estados Nacionales como se hizo en el pasado reciente, con el aval y financiamiento de organismos públicos y privados nacionales e internacionales. Se trata de una universidad consona y comprometida con las realidades locales, que masifiquen sus potencialidades económicas pero no con fines de lucro individuales sino para el beneficio de todos cuya tarea fundamental sea enfrentar el problema de exclusión y pobreza contribuyendo al surgimiento de nuevas áreas de producción pero con condiciones diferentes a la del modo de producción y relaciones sociales del capitalismo.
Sin embargo, es necesario advertir que muchas de estas propuestas de profunda intencionalidad de justicia social no están aun claramente definidas, salvo legítimos propósitos generales los cuales apoya la mayoría del país, los sustentos teóricos y filosóficos de esta nueva propuesta educativa tienen profundas ambigüedades y contradicciones que ponen en peligro sus buenos propósitos
El gobierno ha anunciado su intención de enrumbar al país a un socialismo del siglo XXI el cual esta por definirse. Pero tanto el proyecto de país como el proyecto de educación que va a ser posible de ese nuevo hombre y esa sociedad deben ser el producto del debate no solo del presidente y de quienes lo acompañan en el gobierno, sino a través de un debate público del cual no puede ser excluido nadie entre esos las universidades tradicionales. Existe ya un consenso del papel excluyente de nuestras universidades, de su poca conexión y pertinencia con la realidad nacional, de haberse convertido en muchos casos en ghetos no solamente intelectuales sino en trinchera de oposición política del actual gobierno de no haber podido satisfacer la demanda de miles jóvenes en edades para estudiar, sino lo mas importante, no dar respuesta a los problemas fundamentales como son la pobreza y la justicia social.
Al final las universidades, como todo el sistema educativo, han contribuido a legitimar más que a cuestionar el sistema de dominación y de desigualdad social. Sin embargo, a pesar de este reconocimiento, no podemos negar que en el seno de las universidades se han desarrollado y se desarrollan actividades de docencia, extensión e investigación que muchas veces enfrentadas a la propia institución, han perseguido el cuestionamiento y la transformación universitaria. Estos actores y estas experiencias no pueden ser excluidos.
Estos actores y estas experiencias deben ser considerados en el debate sobre la nueva sociedad y la nueva educación del venezolano. Igualmente, el debate sobre la nueva universidad tiene que partir del seno de las universidades tradicionales, tanto las publicas como las privadas ya que ambas, sean autónomas o experimentales, están obligadas a responder constitucionalmente a una política nacional de educación. la autonomía no puede seguir legitimando feudos y privilegios particulares. Autonomía académica es la contribución desde las universidades a cogestionar los planes de desarrollo. La libertad de escoger autoridades y tomar decisiones académicas es siempre en el sentido de una gestión de lo colectivo, cuya máxima es siempre la nación venezolana. Universidades sostenidas económicamente con el erario público y bajo las directrices de las directivas de las políticas educativas nacionales no pueden estar excluidas por decisión propia y mucho menos por parte del Estado como garante de los bienes de la nación del nuevo proyecto de país.
Es cierto que la urgencia de la demanda social no permite esperar a que se produzcan los cambios dentro de las tradicionales universidades pero tampoco se puede evadir la sustentación teórica y filosófica que genera el debate académico por que de lo contrario caeríamos en un vacío que nos llevaría al pragmatismo de la masificación educativo sin tener un norte poniendo en peligro la calidad académica.

2-SOCIALISMO DEL SIGLO XXI
En abril del año 2005, después de mas de 6 años en el poder, el presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, planteo al país por primera vez la posibilidad y la necesidad de enrumbar al Venezuela hacia el socialismo, un nuevo socialismo, el que el llamo socialismo del siglo XXI. Desde su llegada al poder en 1998, el presidente había dejado claramente marcada su posición contra lo que el ha llamado “el capitalismo Salvaje” y tomando como referencia a pensadores nacionales como Bolívar, Miranda, Simón Rodríguez, Zamora y de hombres de otras nacionalidades como Marti, el Che Guevara, y la doctrina religiosa y los discursos del Papa Juan Pablo II, hablaba de la necesidad de un humanismo internacional frente al capitalismo y en lo interno desarrollar una verdadera democracia participativa y protagónica.
Así queda plasmado en la constitución de 1999, donde se hace referencia a esta posición humanística y democrática, pero nada hace referencia al socialismo ni jurídicamente es desmontada la estructura jurídica capitalista que predomina en nuestra nación. Es en el paquete de leyes, conocidas como las habilitantes y entre las cuales se encuentran la Ley de Tierras y las reformas propuestas a otras leyes como la de educación entre otras, donde aparece una clara posición sobre la necesidad de transformar el modo de producción y las relaciones sociales capitalista predominante en la nación, al hacer referencia a la distribución de las tierras, atacar el latifundio, en considerar participe accionista a los obreros en las empresas publicas, en la expropiación de empresas privadas. Estas reformas, como es de todos conocido, trajo el repudio de los sectores económicos y políticos tradicionales y poderosos del país, lo que conllevaron a los paros escalonados que generaron a su vez la crisis y paralización del aparato económico entre los años 2002-2003, cuyo fracaso hizo posible al gobierno nacional posesionarse de sectores fundamentales de la vida nacional como es el caso de la principal industria: PDVSA, pero también iniciar una política social ya no simplemente de carácter focalista y coyuntural sino de carácter generalizada y popular, en función de dar respuesta a los que eternamente han estado excluidos, marginados de la educación, de la justicia, del trabajo digno, de la salud con la promoción de las misiones.
Así mismo en el marco de la política internacional ya desde la llegada al poder pero mas aun después del golpe del año 2002, Venezuela se convierte junto a Cuba y otros países del tercer mundo en fuerte opositores a la política exterior norteamericana y de los países desarrollados en general, cuestionando no ya acciones focales como la invasión a Irak sino a los mecanismos de dominación permanente en el área económica, política, ambiental, históricamente adversados por partidos, organizaciones pero por muy pocos estados nacionales. Así mismo no puede negarse el papel jugado por Venezuela reivindicando el rol del tercer mundo no solo en la protección de las materias primas sino también en la unificación de un bloque que permita el reconocimiento y el respeto a las soberanías y a la existencia de la vida misma.
En los últimos años son también evidentes los triunfos en cuanto a la política exterior hacia la América Latina en cuyo continente hay una marcada orientación hacia gobiernos si bienes no todos socialistas la mayoría de ellos están enfrentados al neoliberalismo y con un alto sentido social. Evidentemente; lo que esta sucediendo en Venezuela y la posibilidad de un socialismo tiene que ver con las causas internas de las condiciones de vida de las mayorías de nuestros habitantes, de la exclusión y las injusticias ya señaladas, la resistencia de los sectores tradicionales y todo el proceso que hizo llevar a Chávez al poder. Pero tampoco podemos desligarnos de los cambios ocurridos en el mundo en los últimos años, sobre todo a partir de la euforia neoliberalista a consecuencia del derrumbe del socialismo soviético.
Para un tratamiento serio de lo que puede ser este socialismo del Siglo XXI es necesario su conceptualización y establecer las diferencias y semejanzas con los socialismos anteriores, desde el socialismo utópico al socialismo marxista, a la experiencia soviética y china, así como las experiencias del tercer mundo, como el caso cubano. Además de la contextualización y categorización sobre que es el socialismo hoy, el imperialismo, la explotación, las clases sociales, la vanguardia, la dictadura del proletariado - categorías algunas de las cuales ya no son suficientes para explicar los procesos sociales actuales- es necesario definir y responder algunas interrogantes: ¿cual es la nueva ideología socialista, su ética?, el carácter de la revolución? :¿revolución permanente?, ¿globalización del socialismo?, ¿Cuál es el tipo de economía?, ¿eliminación de la propiedad privada?, ¿reforma de la constitución?, ¿desarrollo endógeno?, ¿es posible socialismo dentro del capitalismo?, ¿la vanguardia política y militar?, ¿como defender la revolución?, ¿Cuál es la nueva cultura socialista?, el papel del trabajo, el ambiente, contradicciones de lo endógeno y la integración tercermundista, ¿populismo o socialismo, populismo o demagogia?, ¿dictadura o socialismo? ¿Papel de la educación, la tecnología, la ciencia, los intelectuales?, entre otras muchas preguntas a las que hay que ir dándole respuestas.
Sobre “la muerte del socialismo” es mucho lo que se ha dicho, pero desde nuestra percepción y basándonos en los principios teóricos y filosóficos expuestos por los fundadores del socialismo (Marx, Engels y luego Lenin) lo ocurrido en las sociedades de Europa del Este está muy alejado de estos principios socialistas: Capitalismo de Estado y dictadura burocrática es la contradicción del socialismo. El socialismo, así como otras corrientes menos radicales, surge en el siglo XVIII para enfrentar las deformaciones del capitalismo, deformaciones aún existentes aunque algunas de ellas distintas y de otra índole.
La expansión y apoyo al socialismo fue y es una identificación de sentimientos de repudio al capitalismo. Desde nuestra perspectiva, es inherente a los hombres la necesidad de sustituir lo que consideren injusto, así sucedió con el fin del esclavismo luego con el feudalismo, donde la mayoría sin tener claramente definido hacia donde se dirigía defendieron los preceptos de igualdad y de libertad. Sea cual sea el nombre que queramos darle, esta pretensión de cambio social es de carácter universal. Estemos de acuerdo o no hay manifestaciones concretas, naciones en África, Asia y América Latina que asumen el socialismo como sistema, igualmente en otros países existen partidos políticos o movimientos guerrilleros que luchan contra el capitalismo y lo más importante: ¿es que no son un “caldo de cultivo" las cada vez crecientes mayorías marginadas de los beneficios del sistema capitalista en estas regiones? ¿No hemos visto manifestaciones de repudio en la propia Europa del Este a esta reciente inserción al mundo capitalista? ¿No se han producido intentos de golpe de Estado que restablezcan el viejo régimen, manifestaciones callejeras y creciente participación de los llamados excomunistas en los parlamentos? Imaginémonos por un momento lo que significa para Rusia, que no es potencia solo a partir de la revolución de 1.917 sino desde hace tres siglos, que después de haber disputado el poderío mundial convertirse ahora en sumisa de sus otrora rivales.
Al reconocer algunos errores del capitalismo, los defensores del liberalismo señalan que estos se habían producido precisamente por no haber cumplido a plenitud los preceptos liberales plasmados desde el siglo XVIII y que han sido los nacionalismos y las economías cerradas las que han dado pie a las deformaciones y vicios del capitalismo. ¿Pero cuál es el capitalismo victorioso?. El de los Estados Unidos, el país más endeudado del mundo, donde existe un 20% de población (treinta y cinco millones de personas) en estado de pobreza y donde se segregan a los negros y los inmigrantes de los países subdesarrollados?. El que interviene y viola la soberanía de otros países a su antojo. El mayor vendedor de armas del mundo? Un país con caída violenta de la productividad y con una capacidad de ahorro cuatro veces inferior a Japón, y tres veces con respecto a Europa Occidental. O hablamos de Europa, que a pesar de, los esfuerzos ponen seria resistencia a los procesos de integración, fundamentalmente Inglaterra; madre del liberalismo económico. Qué decir de los índices de inflación y desempleo en estos países. Y los casos de corrupción, mafias organizadas, el terrorismo y los que es peor, los grados de xenofobia a que ha llegado y que parecieran revivir al nazifacismo? ¿Son el Japón y los Dragones Asiáticos las excepciones?. Demostrado están los males que también acarrean las economías superhabitarias, pero sobre todo ¿son conocidas las inhumanas condiciones de vida en ciudades como Tokio? ¿Las consecuencias de un estilo de vida mecanizado? ¿Por qué es tan frecuente el suicidio juvenil en el Japón? ¿Y los regímenes de fuerza en los países del sur-este asiático? Estas naciones sufren graves problemas de contaminación, drogas, delincuencia, violación de los derechos humanos, racismo, corrupción y terrorismo en grados muy superiores a los países subdesarrollados. ¿Son estos regímenes políticos cada vez más autoritarios, cada vez màs conformados por oligarcas de las finanzas y representantes del nacionalismo xenofòbico, los modelos de democracia liberal a seguir? ¿Puede alguna de estas naciones erigirse como modelo para los países subdesarrollados? ¿Y qué decir de los enfrentamientos cada vez màs violentos que en el ámbito comercial se ha suscitado entre los grandes países capitalistas y que amenazan en un futuro, quizás no tan lejano, con choques militares?.
¿Por qué seguir haciendo énfasis en alcanzar niveles en los índices macroeconómicos que han demostrado que para nada benefician a las grandes mayorías y por el contrario favorecen a los tradicionales sectores privilegiados y a sus socios transnacionales?. ¿Por qué no llevar el énfasis a políticas que integren lo económico y lo social, en políticas que busquen el bienestar social?. No a través del populismo (mayor grado de dependencia, degradación y parasitismo de una sociedad) sino a través de la conformación de políticas que en términos individuales y societales formen a hombres con capacidad de producción (cooperativismo, microempresas, entre otros). Para ello es lógicamente necesaria la transformación de los sistemas educativos y, lo que es más difícil, de patrones culturales que valoricen el trabajo manual y artesanal, el trabajo agrícola y comunitario sin que esto signifique desdeñar la identidad cultural, por el contrario nutrirse de ella para rescatar la producción autóctona y las modalidades de trabajo tradicionales. En términos políticos, incentivar una verdadera democracia de mayor participación ciudadana, que disminuya el poder de las burocracias estatales y de los partidos políticos. En lo económico es necesario implantar medidas que equilibren la distribución de la riqueza, que vayan desde políticas tributarias que pechen a los que más tienen, hasta políticas de carácter antimonopòlicas, que de ser necesarias lleguen hasta la expropiación de bienes económicos. Mientras esto ocurre, la crisis del “socialismo real” ha dislocado a los tradicionales partidos de izquierda, sobre todo de aquellos que fueron màs seguidores de las decisiones de Moscú que de los pensadores socialistas (Marx, Engels, Lenin). Sumado a la gran heterogeneidad de estas corrientes políticas izquierdistas tenemos ahora la dispersión de excomunistas y exsocialistas en actividades diversas, como la lucha ambientalista, pro-derechos humanos, entre otras, en donde a pesar de seguir manteniendo su misma posición adversa al capitalismo evitan seguirse llamando socialistas o comunistas y utilizar las categorías de análisis del materialismo histórico
Por esta razón los científicos sociales, los filósofos, los intelectuales , están obligados hoy mas que nunca a dar respuesta a la crisis del pensamiento, romper con la pereza intelectual, la banalidad del discurso frío, seguir creyendo que es la realidad la equivocada y que las viejas teorías y premisas filosóficas siguen siendo eternamente validas. La difícil situación de pobreza material e intelectual, las desigualdades del mundo, los problemas del hombre (drogadicción, soledad, angustia, temores, espiritualidad, libertad,, entre muchos otros) que ahogan al mundo contemporáneo requieren de una nueva generación de pensadores. No se trata de mandar al olvido a Kant, Hegel, Marx, Niestche, Habermas, entre tantos otros, por el contrario; lo pertinente es releer a éstos y descubrir en ellos los que nos puede ser útil para dar respuestas a las interrogantes de hoy , a las necesidades y demandas de la sociedad donde vivimos, a la que pertenecemos y nos debemos. Pero así mismo ya no es suficiente para los nuevos filósofos , pensadores sociales, pretender buscar todas las respuestas en las hojas amarillentas de los clásicos, ni al contrario, en las coloridas paginas web de Internet, se trata del hermoso reto mancomunado de pensar y repensar al mundo contemporáneo, hay que parir una nueva filosofía.

III- EL DEBATE POSMODERNO
El cuestionamiento a la modernidad no es nuevo, desde finales del siglo XIX ya Nietzsche con “la muerte de Dios” había iniciado este debate que se presenta durante todo el siglo XX, y que es ahora alimentado por la lógica reflexión de un comienzo de siglo y milenio, que hasta ha dado pie a firmes creencias en el fin de la propia vida sobre la tierra. Lo que ocurre a igual que con otros grandes cambios del pensamiento, es que estos han llegado tarde a América Latina. Es ahora cuando el tema se hace moda, demostrando que nuestra dependencia no es sólo económica es cultural, y nuestros intelectuales son en parte los culpables. No sólo llegó tarde el debate postmoderno a América Latina sino que a igual que con el liberalismo y el socialismo lo asumimos como una verdad cierta, lo adoptamos sin haberlo asimilado, sin cuestionamiento o simplemente por ignorancia o comodidad lo negamos.
En conclusión, nuestra posición es que pretenden decretar el fin de la modernidad, dar por hecho la entrada a otra era, puede convertirse (y a nuestro modo de ver ya está ocurriendo) en el discurso legitimador del triunfo del capitalismo y su inevitable existencia, puesto que aun la racionalidad capitalista, - a pesar de los cambios - es la dominante: hasta las redes informáticas que hacen posible la realidad virtual es producto de un proceso de producción, comercialización y consumo capitalista y la sociedad dividida en productores o no, en poseedores o no de estas tecnologías es la misma de la sociedad capitalista. No pretendemos caer en posturas radicales como las de Frederic James (1995) quien define a la postmodernidad como “una cultura estadounidense” “expresión de una nueva ola de dominación militar y económica...” ya hemos hecho referencia en otros trabajos a algunas posturas iniciales de la postmodernidad de cuestionamiento a las deformaciones de la modernidad con las cuales difícilmente se puede estar en desacuerdo.
Otro argumento en contra de esta traslación automática del debate postmoderno es que este tiene un origen ubicado geográficamente en Europa y ha sido allí fundamentalmente donde se ha desarrollado y el cuestionamiento a la modernidad, la crisis de la misma se refiere particularmente a la realidad de los países desarrollados, “maduramente modernos”. Ante la tentación de adoptar la postmodernidad en América Latina debemos preguntarnos si el requisito mínimo para tal cosa no es la existencia, maduración y agotamiento de la modernidad, es decir, ¿ha sido plenamente Moderna la América Latina?. ¿Ha logrado la región el desarrollo pleno de las fuerzas de producción capitalista; trabajo, capital, para poder así hablar del fin del capitalismo?, ¿Han sido modernamente maduros las estructuras políticas y sociales para poder entrar al fin de la política, de la ciudad, del Estado, etc.?, en definitiva ¿Podemos ser postmodernos sin haber alcanzado plenamente la modernidad?. En algunos de nuestros países aun coexisten importantes manifestaciones del Feudalismo. ¿Es posible saltarse la aun añorada modernidad para estos países y llegar a la postmodernidad?. Muchos responderán que Sí, y además dirán que es lo deseable. Nuestra repregunta es y será: ¿entraremos a la postmodernidad igual que a la modernidad?, es decir, atados a la dependencia, por que al final ambos proyectos, ambas épocas no son nuestras, sino realidades y cosmovisiones ajenas.
¿Qué dicen los posmodernos sobre el fin de la pobreza?, ¿hay posibilidades de una pospobreza, posdependencia, en fin una posamérica Latina que niegue su existente y la considere un atrofio del desarrollo?. Tal como lo señala Peter Druker (1997) la era post esta negada para los países subdesarrollados:
“Las fuerzas que está creando la sociedad poscapitalista tiene su origen en el mundo desarrollado. Son el producto y el resultado de su desarrollo. Las soluciones de los retos de las sociedades poscapitalista no se van a encontrar en el tercer mundo (...). Los problemas de la sociedad poscapitalista y el estado poscapitalista sólo se puede atacar donde se originaron y fue en el mundo desarrollado”(p.12).
Al final pudiéramos caer en el mismo juego de quienes en defensa del supuesto triunfo capitalista y de la panacea globalizadora subestiman la existencia de la latinoamericaneidad no sólo como un proyecto de asociación económico sino la de una existencia y consciencia política, cultural y moral, que se enfrente a los desvanes de la pretendida homogeneización bajo los parámetros que imponen las naciones poderosas. Sí nadie cuestiona la existencia de lo Europeo, como una realidad histórica que hoy – a pesar de las dificultades – camina hacía su total integración económica, siendo este continente el más heterogéneo desde el punto de vista físico y cultural (diferentes idiomas, etnias) que ha sido escenario de los más cruentos enfrentamientos militares, igualmente es imposible negar la existencia y conciencia de la identidad latinoamericana.
“Otros grupos de países se encuentran relacionados por su historia y por su raza, por su lengua y por su religión o por pactos políticos o económicos, pero no es frecuente que coincidan todos estos vínculos, y lo es aun menos que, como en el caso de América Latina los rasgos comunes sean más fuertes que la voluntad del individualismo y aún que las disidencias” (Martínez J. L. 1979. p 113)
Los parámetros con los que históricamente hemos sido juzgados son los parámetros tecnicistas de las sociedades occidentales, de esta manera la conclusión ayer y hoy es que somos inferiores. Nuestra supuesta inferioridad científica – tecnológica se debe a que esta racionalidad no nos pertenece, competir bajo estos parámetros siempre nos hará inferiores.
La creatividad cultural – artística del latino americano reconocida mundialmente es demostración de nuestras capacidades, la “raza cósmica” o lo que hacía referencia Vasconcelos, nuestra poderosa imaginación, se enfrenta cada día a esta cosmovisión planetaria neopositivista, que al tiempo que pregona el fin de los grandes relatos, pretende crear “un orden mundial” demostración de la falsedad de la globalización y el neoliberalismo que profesan un “libre mercado”, el “orden natural” tal como propuso Adam Smith.
Hemos sido enfáticos en la peligrosidad de asumir en América Latina la discusión postmoderna en el sentido de convertir a este en un discurso legitimador del status quo capitalista y además por representar una continuidad de la dependencia cultural que no nos permite vernos y comprendernos a nosotros mismos, con nuestros ojos. Pero así tan tajante en esta posición, debemos al mismo tiempo reconocer que la otra cara de la discusión postmoderna, la que clama por la libertad de pensamiento, por cuestionar el racionalismo – lógico- lineal se parece mucho a América Latina. Parafraseando a Alejo Carpentier quien considera que por la espontaneidad la libertad y tendencia contradictoria el arte latinoamericano siempre ha sido Barroco, mucho antes de que esta corriente llegara a nosotros. Igualmente pudiéramos decir que América Latina ha sido siempre posmoderna, mucho antes de que Nictzche asesinara a Dios, mucho antes de la escuela de Frankfurt, quizás es la América Latina el espacio ideal para la nueva era, tal como lo señalo el intelectual mexicano Leopoldo Zea(1995):
“...Los pueblos bajo subdesarrollo son los mejor preparados para el futuro en que la humanidad haya de volver a la vida natural, ya sin la violencia que hicieran los hombres y pueblos que encarnaron la modernidad” p164

4-EL DESARROLLO ENDÓGENO
Contexto mundial El termino desarrollo ha sido de los mas usado en los últimos cincuenta años para referirse fundamentalmente al crecimiento de las variables macroeconómicas (PTB, tasa de interés, balaza de pago, entre otros).
Esta perspectiva ha sido fuertemente criticada por su carácter sesgadamente economicista que coloca al margen, o como consecuencia de lo económico, a las dimensiones sociales, culturales, políticas, ambientales, entre otras. Desde los padres de la economía clásica, la riqueza ha sido justificada como una consecuencia de la especialización del trabajo, la división internacional de la producción económica y las corrientes liberales de la economía (desde el liberalismo clásico del siglo XVIII hasta el neoliberalismo del siglo XX), han hecho de los valores de la competitividad, el individualismo, el egoísmo, el lucro, expresiones de riqueza.
Esta visión económica acompaña lo que desde antes, filósofos y politólogos como Hume describieron en la naturaleza del hombre, según la cual hay una especie superior que se impone sobre los otros, siendo el Estado el responsable de garantizar la existencia del mas débil y según esta perspectiva eso repercutiría en beneficio de éstos, cuando en realidad lo que hacia era legitimar el poder de las minorías.
Después de dos décadas de euforia neoliberal y de esta nueva etapa del capitalismo mundial llamada globalización- pero que en realidad no es mas que una nueva faceta de la racionalidad imperialista que por naturaleza caracteriza al capitalismo- ha quedado evidenciado las terribles injusticias y evidentes deformaciones de esta practica económica que ha hecho recurrir, hasta a sus mas fieles seguidores, a otras tesis mas moderadas. Con la crisis y caída del socialismo soviético se vino a bajo no solo una clara manifestación de deformación de un sistema que nada tuvo de socialista y que por el contrario se convirtió en el más aberrante capitalismo de Estado. Pero no podemos negar que aunque esto sea verdad no es menos cierto que este fracaso justificó una supuesta inviabilidad de cualquier otra sociedad distinta a la capitalista.
Consignas como la aldea global, “el mundo es uno solo”, el decreto del fin de las utopía y la historia, la política las ideologías, de los Estados Nacionales, entre otros, se dispersaron por todo el mundo para justificar el supuesto triunfo de un capitalismo cuyas deformaciones son ampliamente conocidas: la paradoja de un mundo que ha visto multiplicar su economía cinco veces pero que solo beneficia a diez de las doscientas naciones que conforman la tierra, mientras que la mayoría vive en estado de pobreza y cerca de un tercio de la población mundial en este mundo globalizado y de revolución informática no cuenta con los servicios básicos de electricidad, agua potable, entre otros y vive con menos de dos dólares diarios.
Estas mismas naciones que controlan los organismos económicos y políticos internacionales, cuyas transnacionales dominan el comercio, sino que además deciden arbitrariamente cuando violar la soberanía y cometer genocidios en nombre de sus propios intereses. Bajo el alegato de reconstruir la democracia, en estos países donde paradójicamente no se elige directamente a los presidentes y solo existen dos o tres grandes partidos que monopolizan la participación política ; bajo el pretexto de perseguir a terroristas y al narcotráfico cuando son ellos los principales consumidores de drogas, financiadores de los principales carteles y son también quienes históricamente aplican el terrorismo de Estado sobre las naciones débiles; al tiempo que proclaman la defensa al ambiente, han sido los que producen mas daño al patrimonio natural de la humanidad y ni siquiera aprueban los acuerdos que en el discurso supuestamente han propiciado. Son estos mismos quienes hablan de un solo mundo y de una aldea global los que generan más xenofobia y rechazo a las migraciones provenientes de los países del sur. Sin embargo a pesar de esto se han atrevido a hablar de moral y colocarse como victoriosos y modelos a seguir.
Contexto nacional Después de la crisis del modelo desarrollista o del modelo de sustitución de importaciones ( que había sustituido a su vez al modelo histórico agroexportador) Venezuela entra en los años ochenta en una profunda crisis cuyas causas estuvieron no solamente en la imposibilidad de construir una economía nacional sino por el contrario atada a grandes grupos internacionales y a la protección del Estado, sino que la crisis también se manifestaba ante la grotesca contradicción de un país aparentemente rico con niveles atroces de pobreza en la mayoría de su población. Esta mayoría heredera de las desigualdades impuestas en los tres siglos de colonia y luego en el siglo y medio de republica y que vieron fracasar en múltiples ocasiones sus justas aspiraciones, comienzan desde los años sesenta con los movimientos guerrilleros, pero mas espontáneamente aun y ahora con un sentido claramente urbano después de los años ochenta, se haría manifiesta un reclamo general de la sociedad no solo por las reivindicaciones económicas sino por el mayor grado de participación política y de acceso a la educación y la cultura de las que estaban excluidos.
El agotamiento del modelos económico pero igualmente del modelo político y sociocultural excluyente, es lo que explica la naturaleza de los hechos del 27 y 28 de febrero de 1989, del 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992, la salida y el repudio a los segundos mandatos de Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera, que bajo un discurso supuestamente nacionalista y de disposición al cambio por el contrario representaron la máxima expresión del entreguismo a los intereses internacionales, y así mismo ante un aparente apertura democrática en realidad se convirtieron en gobiernos marcadamente represores y antidemocráticos. La llegada de Chávez al poder en 1998 va acompañada de toda esta expresión de rechazo al pasado pero fundamentalmente es la expresión de la esperanza de una mayoría de la población que exige justicia social.
Desde el inicio de su mandato, el actual gobierno ha establecido marcada diferencia con el modelo económico neoliberal, la globalización y ha proclamado (tal como quedo expreso en la Constitución de 1999, la construcción de una democracia social, no representativa sino participativa, de una economía social, no de competencia sino de solidaridad. En este sentido, el proceso revolucionario pacifico ha venido gestando cambios en la estructura legal (Leyes habilitantes), que garanticen la democratización del capital, de la distribución de la riqueza, así como ha generado planes y proyecto en el sector cultural y educativo para responder a la demanda de los excluidos. El presidente Chávez, ha plasmado cinco grandes ejes para la constitución de la nueva República : El equilibrio político, que garantice la democracia participativa y protagónica; El equilibrio económico para garantizar una economía solidaria, productiva y autosostenida, El equilibrio social a través fundamentalmente de la educación, la cultura y la justicia; El equilibrio territorial para la ocupación equilibrada del territorio nacional y el equilibrio internacional para fortalecer la soberanía, desarrollar la integración no solo de América Latina sino también con el resto del tercer mundo.
A nivel internacional el Presidente Chávez se ha pronunciado, entre otras cosas, por el humanismo, por ampliar la participación y hacer mas equilibrada la participación de los países subdesarrollados en la ONU, por la constitución de un fondo de solidaridad mundial, por defender lo que se daba como desaparecido, como son los procesos de integración subregionales y del tercer mundo no solamente en lo económico, como ha sido el rescate de la OPEP, sino de alianzas en el orden de lo político y lo sociocultural. A nivel nacional, a pesar de los múltiples ataques y aseveraciones según la cual para algunos Venezuela se estaba convirtiendo en un país comunista y para otros se repetían errores del modelo rentista y populista del pasado, sin embargo, fue solo hasta el mes de marzo del 2005, cuando el presidente, por primera vez, se refirió a la necesidad de construir el socialismo del siglo XXI.
Socialismo del siglo XXI ¿A que tipo de socialismo nos referimos cuando hablamos del Socialismo del Siglo XXI? A nuestro modo de ver, nos referimos a un modelo que tiene parte su basamento teórico y filosófico en los postulados de los grandes clásicos de esta corriente, fundamentalmente de Karl Marx en su crítica al capitalismo. Pero un capitalismo que no es el mismo que hace ciento cincuenta años, ni el propio Marx ni Engels, ni Lenin (padre de la primera experiencia de una revolución de carácter socialista, Rusia 1917), pudieron formular acabadamente lo que debía ser la organización económica, política y sociocultural de una sociedad socialista. Ya hemos hecho referencia al fracaso soviético y muchas críticas se han realizado a otras experiencias socialistas que han existido y aun existen en el mundo. De lo que se trata es de la construcción de nuestro propio proyecto de país. No creo que lo mas importante sea el nombre que le demos: humanismo, desarrollo sustentable, socialismo, sino tener claro lo que representa cada uno de estas concepciones, cuales han sido sus fortaleza y sus debilidades, pero lo mas importante es que este surja de nuestras propias características, necesidades, potencialidades y no lo que hemos hecho históricamente, que vía imposición y/o imitación hemos trasladado modelos económicos, políticos y socioculturales de otras naciones, muchas veces sin ni siquiera tomar en cuenta la necesaria contextualización. Por ello no nos cansaremos de repetir que la dependencia no es solamente económica sino fundamentalmente cultural e intelectual.
- Desarrollo endógeno Una de las facetas que se han mencionado para constituir el proyecto de país han sido los llamados Núcleos de Desarrollo Endógenos, cuyo principio central, es la constitución de grupos organizados para fomentar actividades económicas que aprovechan las condiciones naturales de las regiones, garantizando condiciones de igualdad, de oportunidad y distribución de los beneficios pero fundamentalmente que contribuyan a la transformación de las relaciones sociales, políticas y culturales del ser humano. Por ello es necesario aclarar que los desarrollos endógenos no pueden reproducir las viejas prácticas capitalistas de descentralización económica pero cuya racionalidad sigue siendo capitalista, es decir; de explotación, del lucro individual y/o colectivo. Sino se transforman las relaciones sociales de producción nada se habrá hecho.
Así mismo; el cooperativismo con todas sus grandes ventajas y aportes al trabajo solidario ha tenido en contra el debilitamiento de lo que los marxistas denominan la conciencia en si, la conciencia de clase, por que al final su objetivo fundamental es resolver problemas muy legítimos de sobrevivencia, pero no de transformación de la sociedad Al final muchas veces se convierten en importantes y valiosos aportes a eso que llaman la economía solidaria pero sin tocar y trasformar ni siquiera cuestionar las estructuras dominantes. El desarrollo endógeno por tanto no puede ser la proliferación y masificación de cooperativas desarticuladas para producir lo que le place sin responder al proyecto de país. No puede haber desarrollo de núcleos endógenos desarticulados del proyecto de país. Los proyectos endógenos en cada una de sus localidades ofrecen con sus características y sus potencialidades los requerimientos no solo de su localidad sino de la nación. De lo contrario no solo continúa la racionalidad económica capitalista sino que peor aun, aquellas regiones con condiciones naturales y de riqueza económica se verán tentadas a exigir privilegios y hasta cierta autonomía política-administrativa que pondría en peligro la existencia del Estado Nacional.
¿Exclusión vs. inclusión? Así mismo sucede cuando utilizamos por igual los términos “exclusión, e inclusión”. No hay la menor duda, y ya hemos hecho referencia, a la exclusión sistemática de la que ha sido victima la población venezolana históricamente: excluidos de la propiedad de la tierra, de las fabricas, de su propio trabajo “(alienación), de la participación a la organización política, de la educación y la cultura. Pero si hablamos de incluir a los excluidos sin haber previamente o paralelamente destruido las estructuras de dominación, los estaremos incluyendo dentro de la propia sociedad cuestionada, de su práctica y racionalidad, muchos de estos incluidos al final lo que harán será reproducir y legitimar y por tanto darle más fuerza al modelo que se pretende en principio sustituir. No se trata de inclusión sino de constitución de un nuevo proyecto de país cuya premisa básica es que no sea excluyente, que garantice la igualdad de oportunidades para todos. Para quien escribe, este proyecto no podrá ser nunca dentro del modelo capitalista que es de naturaleza excluyente. Por lo tanto considero sumamente serio y una responsabilidad de primer orden discutir en razón de ¿cuál es el tipo de sociedad, cuál es el tipo de ser humano que deseamos formar? Este es el principio sobre lo que gira todo, lo contrario es reproducir los males del pasado o caer en la anarquía.

5-PAPEL DE LAS UNIVERSIDADES Y LAS MISIONES
Anteriormente hablamos de la dependencia cultural e intelectual, no tenemos la menor duda en afirmar que el sistema educativo y fundamentalmente las universidades han sido, en la mayoría de los casos, cómplices de estas aberraciones. Hemos tenido una universidad de espalda al país, ghetos intelectuales, académicos de escritorio, investigadores y extensionistas para el beneficio de una elite. Una educación excluyente a la que no pueden llegar los pobres en su inmensa mayoría. Estas cúpulas universitarias, con sus excepciones, que a igual que otras instituciones como la iglesia, los medios de comunicación, se han convertido en representación de los decadentes partidos políticos y son ellos la máxima expresión de la oposición, y quienes critican las propuestas de cambios que viene desarrollando el gobierno nacional pero sin ofrecer alternativas, requieren de su transformación. Los universitarios no podemos seguir de espalda al país, como promotores del pluralismo ideológico, productores de conocimientos, estamos en la obligación de asumir, critica y constructivamente, posición ante los cambios que se generan, no para bendecirlos y convertirse en aparto ideológico del gobierno sino para asumir el rol protagónico en la contribución de la construcción nacional.
Nuestras universidades no pueden seguir formando solamente ingenieros para las grandes obras, médicos que curan utilizando tecnología excesivamente costosa, deben formar, sin desdeñar éstas, a profesionales que contribuyan a enfrentar la grave situación de pobreza y marginalidad de las mayorías, utilizando tecnologías de bajos costos o tecnologías tradicionales artesanales (en nuestro ejemplo, el uso del adobe para la construcción, la medicina preventiva y naturista), lo más importante aún es que las universidades no pueden seguir formando técnicos acríticos e indiferentes a la realidad, no se trata de formar simples conocedores y especialistas en el dominio del uso de herramientas para solucionar problemas sin entender el contexto global en el que se encuentran dichos problemas.
Las técnicas no son nada por sí solas sino se tiene claro el fin último de lo que se pretende lograr y a quien va a beneficiar. De estos males no escapan las ciencias sociales, humanísticas y las ciencias jurídicas, al caer en el tecnicismo que sólo sirve para reproducir las deformaciones existentes; no podemos seguir formando abogados que sólo memorizan leyes sin entender el contexto de las mismas y su justicia, convirtiéndose en simples manualistas legales; o economistas que se olvidan del carácter social de esta ciencia y se dedican a la traducción y repetición de los textos extranjeros encerrándose en el manejo de los cálculos matemáticos, pero lo peor aún, sociólogos, filósofos, etc. que se abstraen del mundo terrenal por considerarlo denigrante y se dedican sólo al estudio de los clásicos. O Psicólogos que hacen igual abstracción encerrándose sólo en el mundo interior de los individuos.
Sea cual sea las especialidades que formen nuestras universidades estas deben tener un componente general consono con la filosofía de formar ciudadanos, hombres críticos capaces de pensar soluciones alternativas, personas conocedoras de sus deberes y sus derechos, de ideales democráticos, con sentido moral, ético y humano. No podemos seguir viendo a la universidad como una casa grande donde estudiamos o trabajamos, la universidad es el país; allí deben trabajar y deben formarse quienes están llamados a asumir roles protagónicos en todas las áreas de la sociedad, la universidad debe ser el centro generador del conocimiento, de la tecnología y de la cultura, de la sociedad que podemos tener. Por esto una verdadera universidad no es tal, sí en ella no existen los estudios sociales y humanísticos. En los actuales momentos muchas carreras bajo el pretexto de la modernización curricular han disminuido o eliminado el peso de dichos estudios.
Los problemas ambientales, de pobreza y en general los concernientes a la calidad de vida no deben ser asuntos apéndices o de moda de la vida universitaria, por lo contrario deben ser de carácter intrínsecos propio de la naturaleza y la filosofía de la universidad. La Universidad ha ido a dos extremos: idealismo (político) y el pragmatismo (económico). El cientificismo no puede ser el único eje de la universidad. La importación científica y tecnológica no sólo nos ata a una dependencia económica sino intelectual. De esta manera las universidades se han convertido –queriéndolo o no – en uno de los principales mecanismos de la dependencia, es más parte del problema que una solución a la dependencia.
Ante los cambios mundiales (fundamentalmente el tecnológico), las universidades vienen siendo invadidas por conceptos y categorías propias de la ciencia administrativa – gerencial: calidad total, competitividad, reingeniería, productividad, que vacíos de filosofía, de un contexto nacional, convierten a nuestras universidades en una empresa. La universidad no debe ser ajena a estos conceptos pero no es una empresa, la productividad o competitividad no puede medirse sólo en horas hombres, número de egresados, la universidad debe ser calificada en razón de parámetros mucho más trascendentes, como pertinencia con un modelo de país menos dependiente y más digno.
La universidad adolece de todos los males del cientificismo: rigidez, poca capacidad de respuesta a lo que escapa del método verificable, universal; excesivo disciplinarismo o concretismo, que parcela el conocimiento, lo disgrega, perdiendo la totalidad de la realidad. La universidad dividida en decanatos y escuelas, cuya unidad es solo administrativa, contradice el propio concepto de Universidad como universo del saber. Es necesario, respetando la diversidad de objetos de estudio, profundizar en una red interdisciplinaria que pueda dar respuesta coherente y pertinente a la sociedad y no a parcelas de intereses.
Parte de esta desviación de la universidad hacia el pragmatismo y la profundización de la dependencia, tiene que ver con las propias corrientes educativas que predominan en nuestros pensadores pedagogos: nuestros epistemólogos de la educación están fundamentalmente formadas en escuelas norteamericanas, donde predominan corrientes instrumentalistas o conductistas, ajenas al estudio del contexto histórico – social, que pretenden resolver con instrumentos (entrevistas o encuestas) problemas de envergadura, como son la construcción de teorías educativas para la América Latina.
“Estas proposiciones advierten claramente lo inadecuado del pensamiento pedagógico corriente de la educación latinoamericana, que después de haber sufrido alternativamente en el pasado la fascinación de los modelos Francés y Alemán, en la actualidad esta encandilada por el estadounidense y su prestigio como factor de desarrollo y se augura ver nuestra formación asimilada al mismo, por que sólo así se cree garantizado el éxito pragmático del acto educativo”(Merani,1989. p19).
En general muchos de nuestros profesores universitarios salen al exterior ha realizar postgrados sin ser parte de una política universitaria. Muchos de nuestros profesores sólo hacen postgrado por el reconocimiento (título), ascender en el escalafón y recibir un sueldo mayor. Así mismo, la investigación universitaria, cercenada por el método científico, se circunscribe a una necesidad práctica: trabajo de grado y ascenso.
Pero también son muchos los casos del apasionado investigador o estudiante de postgrado cuya excelencia individual o hasta institucional no garantiza la pertinencia social, así lo plantea V Morles (1996):
“En principio desde el cientificismo se puede estimular un postgrado de un buen nivel académico cuyo objetivo declarado, sea la excelencia y el resultado; la contribución al conocimiento universal. Si todo funciona bien ese postgrado generara publicaciones internacionales que engordaran los currículos de los alumnos y sus tutores finalmente tendremos más maestros en ciencias y doctores, lo que no necesariamente permite resolver un mayor número de problemas sociales, aunque sí podrá enriquecer el caudal de sabores de la “transnacional de la ciencia” y la tecnología que galopa junto a ella, desde luego todo bajo el control de los países desarrollados”(p.14).
“Las universidades tienen un compromiso muy importante con los contenidos culturales del desarrollo. Ellas deben contribuir de modo decisivo a la incorporación del saber humanístico, científico y tecnológico en los fundamentos de nuestra cultura”(p.3).
Para el logro de este proyecto de universidad autónoma debemos rescatar cada una de sus funciones a través de la modernización y democratización de la docencia que significa un nuevo replanteamiento del rol del docente y de la metodología de la enseñanza - aprendizaje. La relación Docente - Alumno no puede seguir siendo una relación estrictamente técnica - cognoscitiva. El profesor universitario está obligado desde su aula de clase a despertar en el estudiante el interés y las aptitudes antes señaladas.
Pero lo que consideramos más importante es el papel de las funciones de investigación y extensión, ambas no pueden seguir relegadas al tiempo y los recursos sobrantes de la docencia. Mientras que sigamos confundiendo investigación con recopilación de información, especialización de conocimientos en un área determinada o técnicos para resolver problemas; y sigamos viendo la extensión como un simple programa de pasantías en empresas o comunidades como un último paso o requisito más para obtener un título; o peor aun como el único medio para generar ingresos a la universidad y obviar su principal propósito que es vinculado a la sociedad y no sólo a una parte de ésta (sector productivo); el pregrado no sea más que la continuación de la educación media y el posgrado la continuación del pregrado, indiscutiblemente las universidades estarán incapacitadas de generar un proyecto de desarrollo autónomo. Mientras investigaciones y docencia anden cada una por su lado, sin que existan líneas de trabajo que se desprendan del proyecto de desarrollo autónomo regional – nacional nada habremos hecho. Por esta misma razón, conceptos clásicos como los de ciencia, investigación, deben ser revisados la comprensión de la realidad ya no se limita a los rígidos parámetros y limitados alcances de la investigación científica, tal como lo advierte Víctor Morles:
“...La investigación científica es solamente una de las formas de hacer ciencia y por la otra, la ciencia no es la única ni necesariamente la más importante actividad intelectual del ser humano. Se olvida todo lo relativo a otras necesidades y potencialidades inmateriales de la humanidad, inclusive algunas de carácter científico y técnico como son las que se refieren a la producción de teorías, la planificación, la invención y la elaboración o adaptación de diseños tecnológicos – todos los cuales por cierto, exigen enfoques y métodos distintos a las del clásico método científico- para no mencionar otras creaciones intelectuales humanas también esenciales como son la filosofía, el deporte o la creación artística”(p.61).
Este autor prefiere hablar de producción y/o creación intelectual. Igualmente el autor considera que ya el concepto de postgrado debe ser revisado, hacerlo más dinámico, menos escolarizado para ello propone un sistema de educación avanzada. Para Morles la universidad latinoamericana debe concentrarse fundamentalmente en la construcción de teorías a través del sistema de educación avanzada:
“... creemos que es necesario iniciar en nuestras universidades, y en todo ese tercermundo que llevamos por dentro, un movimiento de reflexión y revalorización de los componentes académicos más elevados: la teoría; como el proceso y componente científico más importante y el doctorado, como el medio para desarrollar ese proceso” (p.36).
La universidad tiene hoy más que nunca el compromiso histórico de contribuir a la construcción de un proyecto nacional - regional de desarrollo. El problema fundamental de las universidades no es su falta de cupo, no es administrativo gerencial, no es presupuestario, no es su poca vinculación con el sector productivo, sin negar todas estas situaciones, el problema fundamental de las universidades es su desarticulación interna y principalmente su deficiente pertinencia con la realidad nacional – regional. Esto no se resuelve con usos de nuevas tecnologías, con mejor administración, con más presupuesto, esto es favorable pero no garantiza la pertinencia de la universidad frente a los problemas sociales y económicos de la sociedad.
El escenario primordial de las universidades no debe ser el de la industria, no es el de la medición y estudio neutral de la pobreza, la universidad latinoamericana debe ganar espacios en el escenario donde se toman las decisiones políticas, donde se construye y se deciden proyectos nacionales de beneficios para toda la sociedad y no para una minoría.
El desarrollo autónomo del que hemos estado hablando no se contrapone a las posibilidades de integraciones regionales, por el contrario, para este desarrollo y ante la intolerancia del capitalismo liberal se hace imprescindible los nexos de integración, pero además, a diferencia del modelo de sustitución de importaciones, los proyectos autónomos al tomar en cuenta no sólo las ventajas comparativas sino actividades que por sus diferencias de orden natural y de diversidad cultural de trabajo abrirán paso a relaciones más complementarias que competitivas. En la integración latinoamericana la universidad tiene un papel fundamental: la creación de una red de estudios avanzados (postgrado, investigación, paquetes tecnológicos) que contribuya en la formulación de teorías y proyectos originales de la región. La integración universitaria es fundamental para la unidad latinoamericana.
Muchas críticas se hacen desde las universidades a las misiones que el actual gobierno ejecuta a fin de darle cabida a los excluidos sociales, demanda que no puede ser postergada hasta que los académicos se decidan darle su piso filosófico y teórico. Pero sin la menor duda estas misiones con un gran sentido ético -social están obligadas a ser orientadas no solo desde la práctica sino de las experiencias acumuladas en la teoría y la filosofía que proponen el tipo de Hombre y de sociedad que buscamos. Misiones sin teoría y filosofía nuevamente se convertirían en masificación e inclusión en un modelo de dominación que es el cuestionado. No se trata de darle trabajo, salud, educación a todo el mundo, sino un tipo de trabajo, un tipo de salud, un tipo de educación, un tipo de cultura que haga posible el surgimiento de un hombre nuevo, una sociedad nueva.
Teniendo claro que las misiones son alternativas temporales para dar respuestas a los excluidos sociales, es necesario ir creando paralelamente las bases de las estructuras- que con cierto grado de permanencia - tendrán que asumir estas responsabilidades. En el caso de las universidades se ha manejado la propuesta de las aldeas universitarias o municipalización de la educación superior a fin de contribuir con los desarrollos endógenos. Universidades donde se impartan carreras de carácter técnico, largas, pero también se ofrezcan formación permanente en aquellas áreas consideradas como prioritarias para la región, en el desarrollo de sus mayores potencialidades, pero siempre articuladas al proyecto educativo nacional. De esta manera no solamente evitaríamos la fuga de cerebros de quienes salen a continuar estudios universitarios a las principales ciudades del país y que luego no regresan a la localidad de origen, agravando el problema de la concentración poblacional de estas ciudades, lo que ha producido los cordones de miseria, saturación, deficiencia de servicios, contaminación, entre otros males. Además estas tendrán que ser otras universidades de cara al barrio, a las comunidades, a la producción, a la organización civil, universidades productoras de bienes económicos y promotoras de desarrollo social y cultural. Universidades que promuevan la soberanía alimentaria así como la intelectual. Estudios que además de responder a las grandes demandas nacionales, como la medicina social integral, la organización comunitaria, ofrezcan fundamentalmente formación en las potencialidades de la localidad. De esta forma el currículo no podrá seguir siendo un producto prefabricado que desde Caracas se imponga al resto del país sino que, sin desarticularnos de las políticas nacionales, el currículo sea una construcción colectiva de los actores que hacen vida en cada una de sus localidades, de tal forma de acabar con la fuga de cerebros pero también desarrollar económica y territorialmente cada uno de los municipios. Todo esto garantizando la justicia social y la conservación del ambiente, que haga posible la sustentabilidad de las próximas generaciones.

BIBLIOGRAFÍA
Benedetti, Mario (1979) (en) América Latina en su Literatura. UNESCO. Siglo XXI Editores. México. P. 370
Carpentier, Alejo (1984) “América Latina en la Confluencia de coordinadas históricas y su repercusión en la música” en América Latina en su música”. UNESCO. Siglo XXI. México. P. 8.
Drucker, meter (1997) La Sociedad Post Capitalista. Editorial Norma. Bogotá. P. 11.
Jameson, Frederick. (1995) El Posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado. Ediciones Paidos. Barcelona. P. 19.
Martínez, J. L.(1979) “Unidad y Diversidad (en) América Latina en su Literatura. UNESCO. Siglo XXI Editores .México. p 73.
Merani Alberto (1983) La Educación en Latinoamérica: Mito y realidad editorial Grijalbo. México p.19.
Morles Víctor. Coautor. (1996) Universidad Postgardo y Educación Avanzada. CEI SEA. UCV. Caracas p. 14.
Ochoa arias, Alejandro E.: Desarrollo Endógeno, un concepto para aprender. http://rade.weblogs.us/wp-content/textos/DEUn_Concepto_para_Aprender.pdf, en la Red de Aprendizaje en Desarrollo Endógeno (RADE)
http://rade.weblogs.us/rade-documentos/
Rodríguez Rojas, Pedro (2000) La Universidad frente a la globalización y la posmodernidad. UNEXPO. Barquisimeto
Zea. Leopoldo. (1995). Revista Nueva Sociedad N°139. P. 164.
Vera González, Yadira A.: Definición de desarrollo endogeno.http://webcsc.mty.itesm.mx/cgi-bin/csc/HN_sc227_abr2001/get/unidad_5/6/2.html


Dr Pedro Rodríguez Rojas
prodriguezrojas@hotmail.com
Universidad Simón Rodríguez
Venezolano. Sociólogo e historiador. Doctor ciencias sociales. Coordinador área filosófica y sociopolítica de la educación UNESR , Barqusimeto
Venezolano. Sociólogo e historiador. Doctor ciencias sociales. Coordinador área

EL MILAGRO DEL COBRE Y UN AUSENTE

EL MILAGRO DEL COBRE Y UN AUSENTE

A propósito de los excedentes del cobre que el año 2006 han marcado record en ingresos fiscales y privados, el gran ausente es el compañero Salvador Allende, el cual hoy Bachelet y Velasco deberían prenderle una velita, ya que los casi US $ 14.000 mil millones de dólares que ingresaran a cajas fiscales son gracia a nuestro olvidado mártir. Como explicar a la juventud de ahora esta ecuación que vuelve a demostrar con cifras actuales, la inteligencia y visión de futuro de nuestro compañero presidente. Codelco explota solo el 30% de los yacimientos y aporta tres veces más que las mineras privadas. Se estima que estas últimas ganaran en total más de US $ 16.000 millones de dólares. Cuantas vueltas se dará el chicho en su tumba.

Bueno pero no me hagan caso, son temas producto del calor del verano, no tiene ninguna importancia. En todo caso como homenaje a nuestro presidente le entrego como lectura de verano su discurso de nacionalización del Cobre de 19971.
Felices Vacaciones

Carlos Araneda E


Salvador Allende:
Nacionalización de la Gran Minería del Cobre
Rancagua, 11 de julio de 1971


Hoy es el día de la dignidad nacional y de la solidaridad. Es el día de la dignidad, porque Chile rompe con el pasado; se yergue con fe de futuro y empieza el camino definitivo de su independencia económica, que significa su plena independencia política.
Por eso, nada más significativo el que haya escogido para hablarle a la patria como Presidente de ella, Rancagua, la Plaza de los Héroes. Aquí se sienten el ayer y el pasado, el heroísmo de los que lucharon y sacrificaron sus vidas para darnos sentido y contenido de pueblo.
Aquí esta presente la imagen de O'Higgins y aquí podemos decirle al padre de la patria que somos sus legítimos herederos, y que fue el pueblo el que ganó esta batalla de la independencia y la dignidad nacional.
Es el día de la solidaridad, porque Chile ha sido castigado por la fuerza de la naturaleza.
Hace poco, temporales, lluvias implacables, el frío y el peso de la nieve golpearon las casas, las industrias; destruyeron parte de las instalaciones, de los trabajos agrícolas. Y ahora hace pocas horas, minutos, por así decirlo, tres provincias: Valparaíso, Aconcagua, en el departamento de Petorca y Coquimbo, en Illapel, han sido sacudidas violentamente por un sismo que ha significado dolor, miseria y sufrimiento para cientos y miles de nuestros compatriotas.
En este día, que debía haber sido de plena alegría, el pesar y la congoja viven sus horas largas en los hogares de miles y miles de chilenos, con 82 muertos, 182 lesionados graves, 80 menos graves y 185 lesionados leves, que son el reguero de pesar que deja el sismo. Sin embargo, hay algo más. Y hay algo más que, por cierto, no puede compararse con las vidas de personas y los hombres y mujeres que podrán quedar inválidos Y que tendrán, muchos de ellos, aunque heridos no muy graves, largos días para poder reincorporarse a sus hogares y a la producción; estas provincias han sido azotadas en el campo, en la industria, en los servicios públicos fundamentales. En el caso, por ejemplo, de Valparaíso, las industrias textiles fundamentales, y un número crecido de industrias pequeñas y medianas, no podrán seguir trabajando de inmediato. Ello significa amenaza de cesantía e inquietud para muchos hogares.
De la misma manera, ocurre en el departamento de Petorca y en Illapel. También hemos sufrido seriamente daños en la planta de ENAMI en Las Ventanas, en el puerto de San Antonio y en la ENAP de Concón. En cuanto a los servicios púb1icos, el daño es muy crecido en los hospitales. Diecinueve de ellos están inservibles, fundamentalmente los de Combarbalá, Illapel, Melipilla y Casablanca. Un somero estudio significa que debemos invertir más de nueve millones de escudos para reparar los hospitales y los consultorios. También hay que señalar la destrucción de un número crecido de oficinas públicas y no menos de cuarenta comisarías y retenes de Carabineros. Quiero señalar la magnitud del sismo diciéndoles a ustedes que en la provincia de Coquimbo el 30% de las viviendas están dañadas. En Aconcagua, el 40%, en el departamento de Petorca. En Santiago, el 4%; en Valparaíso y Viña, el 32%. Un dato más preciso nos hace ver que en Illapel hay 718 casas que no pueden ser habitadas y 298 semidestruidas. Es por eso que este día, que es el día de la dignidad, tiene que ser el día de la solidaridad, y aquellas provincias y aquellos hombres y mujeres de Chile que fueron azotados por el viento, por la lluvia y por la nieve, tendrán que tener coraje como el resto de nuestros compañeros, como el resto de los ciudadanos, para levantarse y estar junto a las provincias azotadas por el terremoto. Así, Chile demostrará su entereza y la voluntad del pueblo.
Destaco lo extraordinario de este acto. Cómo se ha reunido el pueblo de Rancagua, cómo están aquí campesinos, empleados, profesionales, técnicos, mujeres y jóvenes. Cómo diviso desde esta tribuna los cascos de los mineros que traen, en la palabra de sus dirigentes, el compromiso ante la historia y su conciencia de ser ejemplares trabajadores para hacer producir más al cobre y entregarlo al servicio de la patria.
Están aquí ministros de Estado, subsecretarios, dirigentes nacionales de organismos relacionados con el cobre; dirigentes de la CORFO; está en esta tribuna el compañero presidente de la CUT. Lo están también el comandante de la Guarnición, coronel Raúl Martínez; el coronel de la Fuerza Aérea señor Claudio Sepúlveda, director de la Sociedad Minera de El Teniente, y el jefe de la Tercera Zona de Carabineros, general Sergio Moller. He querido nombrar, destacando la significación que tiene la presencia en esta tribuna, habiendo venido especialmente de Santiago, para ello, del cardenal de la Iglesia chilena, Raúl Silva Henríquez. Por sobre profesiones, ideas, principios de doctrinas o creencias, en el crisol de Chile, tesón del pueblo para gritar ¡Viva Chile, independiente y soberano!
Compañeras y compañeros de la patria: quiero hacer un informe más que un discurso propiamente tal. Es indispensable que cada uno pese, recuerde, aprenda, para que pueda cumplir el compromiso y el desafío a que estamos abocados. Este momento histórico no habría podido suceder si el pueblo no lo hubiera alcanzado en la victoria del 4 de septiembre. Hoy culmina una larga lucha de las fuerzas populares, para recuperar para Chile el cobre como su riqueza esencial, pero al mismo tiempo, y hay que repetirlo, queremos nosotros terminar con el latifundio, hacer que las riquezas mineras, no sólo el cobre, sean de nosotros. Estatizar los bancos y nacionalizar las empresas industriales monopólicas o fundamentales para Chile, estratégicas.
Es por eso que cada hombre y cada mujer debe entender que queremos colocar al servicio del hombre de Chile la economía, y que los bienes de producción esenciales deben estar en el área de la economía social, para poder, de esta manera, aprovechar sus excedentes y elevar las condiciones materiales, la existencia del pueblo, y abrirles horizontes espirituales distintos. De aquí también que hoy, en que expresamos que Chile será dueño del cobre, tengamos también que agregar que, lamentablemente, no podremos aprovechar los excedentes del cobre y tendremos que invertir gran parte de las utilidades, si no todas ellas precisamente, en defender el cobre y hacer que éste alcance los índices de producción que son indispensables para Chile. Y eso se deberá a las condiciones en que recibimos las minas, como oportunamente lo destacaré.
Quiero insistir que, porque el pueblo es Gobierno, es posible que hoy día digamos que el cobre será de los chilenos. Porque los grupos minoritarios que gobemaron el país, las viejas y rancias oligarquías siempre estuvieron comprometidas con el capital foráneo y muchos de sus miembros defendieron los intereses extranjeros, postergando los sagrados intereses nacionales. Queremos que se entienda, entonces, que ha habido en los últimos decenios dos concepciones distintas. La primera, típicamente capitalista, para entregar el manejo del cobre, libremente, a las empresas, en el juego de la industria privada. Por eso, lamentablemente, también hay que recordar que, cuando se entregaron estas riquezas, se negó a los chilenos la capacidad de poder manejarlas. Se menospreció al hombre nuestro, y se nos entregó a la tutela extranjera. Ello no sólo permitió que salieran de la patria cantidades fabulosas de dinero, riquezas inmensas para ir a tonificar economías extrañas, sino que esta misma dependencia nos impuso no sólo, repito, la salida de recursos económicos, sino, al mismo tiempo, limitó nuestras posibilidades de preparación técnica. Vivimos, y nos quisieron imponer desde fuera, en el manejo técnico de la más fundamental de las riquezas nuestras, limitando las posibilidades de acceso a los altos mandos de la ciencia y de la técnica para nuestros profesionales, situación que, por cierto, colocaba en inferioridad al chileno frente al extranjero. Baste recordar la responsabilidad de los que han tenido el manejo del país, señalando, por ejemplo, que éste, que es un país riquísimo en yacimientos mineros, y en donde ni siquiera hay un catastro completo de las posibilidades que tenemos, que, en este aspecto, no hay organismo centralizado y nacional que concentre a los geólogos, por ejemplo; como tampoco se creó el Instituto de Investigación Cuprera. Es decir, nos mantuvimos sometidos, sin comprender y mirar el futuro y sin avizorar la importancia transcendente que tiene y tendrá el preparar a los chilenos para que asuman la responsabilidad de hacer producir sus minas, ahora, sobre todo, cuando las minas son del pueblo y son de Chile.
Y hubo largos años sin el más leve control, satisfechos tan sólo los gobernantes con recibir un porcentaje de las utilidades. Hubo largos años, lentamente, por la acción del pueblo y de sus partidos de vanguardia, que se fue creando la conciencia que obligaba a los poderes públicos a comprender que no podía continuar la manera irresponsable como se había dirigido nada menos que la explotación más importante para el país: el cobre. Y debo recordar que como consecuencia de haber presentado un proyecto los sectores populares, proyecto que llevaba mi firma para crear la Corporación del Cobre primero y la Corporación de los Minerales Básicos después, nació, en un momento difícil para Chile en que había acumulado un gran stock, CODELCO, vale decir la Corporación del Cobre, que empezó a ser un organismo que siquiera permitía a los chilenos mirar en sus grandes líneas, sin poder intervenir en la dirección de las empresas, lo que ocurrió en el cobre. Sin embargo, en la conciencia de las masas populares, en la concepción de los partidos de vanguardia y en la lucha de los trabajadores, estaba impresa la voluntad insobornable de seguir avanzando. La batalla electoral de 1964 se dio fundamentalmente ante dos criterios: los que sostenían la llamada chilenización del cobre y los que sosteníamos la nacionalización del cobre. Los documentos públicos plantearon la diferencia de ambas concepciones y me correspondió el 64 recorrer Chile entero para decir al hombre del pueblo por qué luchábamos por la nacionalización, como me corresponde ahora como Presidente del pueblo convertirla en realidad.
Siempre dijimos que la chilenización, que podía estimarse por algunos como un paso hacia adelante, era incompleta, que los llamados convenios perjudicaban el interés del país en beneficio de las empresas. Quiero dar algunas cifras: a la Anaconda a cambio del 51% de las acciones se le entregaron pagarés por 175 millones de dólares. En ese momento el valor libro de esa empresa era de 181 millones. Es decir, por el 51% de las acciones prácticamente pagamos el total de la empresa. En el caso de El Teniente, como así lo dijera el compañero Moraga, se pagaron a la Branden 80 millones de dólares aunque el valor libro era inferior a esa cifra. Además nuestro Gobierno avaló un crédito por 125 millones de dólares tomando en cuenta los intereses. No existe un compromiso en relación con el 49% de las acciones de la Braden, lo que podía haber permitido que después de los planes de expansión el valor de esas acciones, si hubiera querido comprarlas Chile, habría alcanzado un alto precio. Hay que destacar también que la administración quedó, a pesar de tener tan solo el 49%, en poder de los americanos. Con la Anaconda se llegó a un convenio que daba a Chile opción para adquirir el 49% de las acciones pendientes.
Pero el precio dependería de las utilidades obtenidas en los dos años anteriores a esta compra, lo que presumiblemente también, según los cálculos haría que por este 49% se pagara una suma muy alzada.
Las empresas, como consecuencia de lo que estoy planteando, para aumentar la producción y la rentabilidad de los próximos años, han hecho una explotación a destajo de los minerales, totalmente inconveniente para los intereses nacionales y a expensas de la explotación en el futuro. Antes de entrar a exponer la política del Gobierno Popular, quiero referirme brevemente a lo sucedido hasta ahora, lo sucedido en la explotación del cobre por las empresas privadas en manos extranjeras. Quiero recordar tan solo que las inversiones iniciales se aprecian en 50 y 80 millones de dólares. Quiero decirles que de 1930 a 1970 las utilidades de las empresas alcanzaron a 1.576 millones de dólares y que los valores no retornados, es decir, que quedaban fuera de Chile, llegan a este período a 2.673 millones de dólares. Mientras tanto, entre el año 1930 y el 1970, se hacen inversiones netas por un valor de 647 millones de dólares. Pero esta inversión neta se hace a crédito y hoy las compañías están debiendo 700 millones de dólares al propio Gobierno; por los dividendos, cerca de 100 millones, y además, a CODELCO, 71 millones, y 31 millones de dólares al comercio nacional e internacional.
Contrastan estas cifras con las utilidades obtenidas, que también voy a dar a conocer. Pero quiero que ustedes entiendan que los llamados planes de inversiones han significado deudas, mejor dicho compromisos del cobre con instituciones internacionales, para el llamado plan de inversiones. Por ejemplo, la Compañía Minera El Teniente, 239 millones, que con los créditos alcanzan a 321. La Minera Andina, 132 millones, que llegan a 159 con los créditos. Es decir, se invirtieron 132 y se deben 159. Chuquicamata, el plan de inversiones representa 147 millones, y se deben 132. En total, repito, el plan de inversiones ha significado 622 millones de dólares, y las deudas son 704 millones de dólares. Sin embargo, frente a esto, que pesará sobre nuestros compromisos que tendremos que cumplir, porque el Gobierno del pueblo sabrá respetar los compromisos internacionales de Chile -y no queremos de ninguna manera dejarlos de cumplir, aunque, lamentablemente, tengamos que señalar que esas son cifras cuantiosas que pesan sobre el presente y el futuro de nuestra patria-, el Gobierno Popular cumplirá con los créditos de Chile para demostrar que el Gobierno asume plenamente la responsabilidad de las gestiones.
Sin embargo, por qué hay que plantearse este endeudamiento cuando las empresas tuvieron utilidades como las que voy a señalar. La Braden, entre 1960 y 1964, obtuvo 62 millones de dólares de utilidad, y entre 1965 y 1970, 156 millones. El Salvador, de 1960 a 1964, 9,9 millones de dólares, y de 1965 a 1970, 71 millones de dólares; Chuquicamata, de 1960 a 1964, 141 millones de dólares, y de 1965 a 1970, 325 millones de dólares. Cifra total: de 1960 al 1964, sumando El Teniente, El Salvador y Chuqui, 213 millones de dólares; de 1965 a 1970, sumando las utilidades de las 3 compañías que he nombrado, 552 millones de dólares. Pero veamos los promedios anuales: las compañías obtuvieron de 1960 a 1964, cuando eran dueñas totales de las acciones, en el caso de El Teniente, 12 millones; y esa misma compañía, con el 49%, entre 1965 y 1970, ha obtenido un promedio anual de 26 millones. Es decir, se ha duplicado la utilidad de la compañía teniendo tan sólo el 49% de las acciones. En el caso de El Salvador, con el 100%, entre 1960 y 1968, un promedio anual de 5,1 millones de dólares, y de 1969 a 1970, con el 49% de las acciones, esa compañía saca 12 millones de promedio anual. Y en el caso de Chuqui, de 1960 a 1968, con el 100%, tienen un promedio de 45,5 millones de dólares al año, y entre el año 1969 y 1970, teniendo tan sólo el 49% de las acciones, tienen un promedio de utilidad de 82,5 millones de dólares. Por eso nosotros criticamos los convenios del cobre, criticamos la chilenización y criticamos la nacionalización pactada, y por eso dijimos siempre, y lo confirmamos ahora, que éramos partidarios de la nacionalización integral, para que no vayan saliendo de la patria ingentes sumas, para que Chile no siga siendo un país mendicante que pide con la mano tendida unos cuantos millones de dólares mientras salen de nuestras fronteras cifras siderales que van a ir a fortalecer a los grandes imperios internacionales del cobre.
No queremos ser un país en vías de desarrollo que exporte capitales; no queremos seguir vendiendo barato y comprando caro. Por eso, ahí está el programa de la Unidad Popular, que es un programa esencialmente patriótico, puesto al servicio de Chile y los chilenos. Y por eso estoy aquí, como Presidente del pueblo, para cumplir implacablemente ese programa.
Quiero repetir que las compañías sacaron, entre el año 1965 y 1970, 552 millones de dólares. De esta cantidad no quedó un centavo en los programas de expansión, los que se están debiendo en su totalidad. Por eso, hecho este balance somero del ayer y de hoy, se puede pensar que se entiende cuál es la posición del Gobierno Popular, cuál es la posición de ustedes, que son gobierno, compañeros. Lógicamente que nosotros diferimos de los que con criterio increíble durante años y años toleraron y aceptaron el manejo irrestricto de la empresa privada a su arbitrio y capricho. Y diferimos también de la Democracia Cristiana en su criterio frente a los convenios y la nacionalización pactada y chilenización.
Para que Chile pueda utilizar a plenitud la riqueza esencial del cobre es que debe ser, como lo he dicho hace un instante, incorporado plenamente al área social de la economía. Y por eso, el Gobierno Popular estableció tres medidas esenciales: nacionalizar las minas, determinar en qué estado están y aumentar racionalmente la producción. Veamos el proyecto de nacionalización. Sostuvimos que era lo más importante. Y fue el primer proyecto enviado al Congreso Nacional.
Unos sostenían que bastaba una ley. Nosotros dijimos que no, que era preciso una reforma constitucional. Era la única manera de deshacer la maraña jurídico-económica que nos amarraba con las empresas, terminar con los llamados contratos-leyes, los convenios y la chilenización, y la nacionalización pactada. También era fundamental que en esa reforma se fijara el valor de libro, las utilidades obtenidas por las compañías por el promedio mundial y el plazo para pagar las indemnizaciones. Además, era indispensable destacar y señalar a quién correspondía el pago de las indemnizaciones para obreros, empleados y técnicos. Quiero decir, honestamente, que me opuse a que quedaran consignados en la reforma constitucional los derechos de los trabajadores del cobre. Me opuse, oíganlo bien, compañeros, porque al hacerlo, y quedó establecido así, hay como una desconfianza al propio Gobierno de ustedes. Yo he pensado siempre que en la Carta Fundamental no pueden incorporarse ni siquiera las conquistas de un sector de la importancia de los trabajadores del cobre. Además, quise hacer entender a los trabajadores del cobre que la garantía no está en la boca de la Carta Fundamental, sino en la conciencia de los trabajadores y en su presencia en el Gobierno de la República.
No voy a vetar el precepto que está incorporado, pero señalo que es innecesario. Además, queríamos que todos los yacimientos mineros a nombre de terceros, que pueden estar y deben pertenecer a las compañías, pasaran al Estado. Es fundamental que se entienda cómo ha sido despachado el proyecto que esta tarde votará el Congreso. Y destaco que, a pesar de que no salió como nosotros deseábamos, es un paso hacia adelante, y por cierto que respetamos la decisión del Congreso, como el Congreso deberá respetar también la nuestra, y veremos después de la votación de esta tarde si acaso es necesario o no vetar el proyecto de reforma constitucional.
Nosotros pensamos que en este proyecto se otorgan a los concesionarios demasiadas garantías y facultades; me refiero a los concesionarios de minas, que los convierten en casi un propietario. El plazo para pagar las indemnizaciones, que originalmente era de 30 años, ahora podrá ser inferior. Originalmente el interés era tan solo de un 3% anual. Ahora podrá elevarse. En el proyecto nuestro se responsabilizaba a las administraciones actuales de las empresas de la situación de los bienes a su cargo. En su cargo. En el proyecto votado por el Congreso se suprime esta disposición. El proyecto original disolvía las sociedades mixtas formadas en virtud de los convenios, y facultaba al Presidente de la República para organizar la explotación de las mismas por cuenta del Estado. El proyecto que votará el Congreso reconoce las sociedades mixtas y establece nuevas sociedades que serán continuación de aquéllas. El cambio tiene por objeto salvar los resultados de los convenios. Esta razón política sólo ha servido para hacer más confusas algunas disposiciones del proyecto.
En el proyecto original, el Estado tenía facultades más amplias para resolver las deudas de las empresas que pagaba. El proyecto actual tiene, además, otros vacíos que no podremos analizar para no dar argumentos precisamente a las empresas que seguramente van a defender sus derechos. Y destaco que están tan garantizadas sus posibilidades de defensa de sus derechos, demostrando la equidad de este Gobierno y también del Congreso, cuando se establece que será el Controlador General de la República el que fije el monto de las indemnizaciones, cuando se entrega al Jefe del Estado la apreciación de lo que debe descontarse por las sobreutilidades obtenidas sobre el promedio internacional, y cuando este mismo Presidente de la República pueda fijar el plazo en que deben pagarse estas indemnizaciones. Además establece un tribunal ante el cual pueden apelar las compañías, formado por dos ministros de la Corte, por el jefe de Impuestos Internos y además por un representante del Tribunal Constitucional, que tendrá que constituirse, y por el vicepresidente de la CORFO. Con ello estamos demostrando que este Gobierno Popular, que es un gobierno revolucionario, le da aun a los que han explotado a Chile la posibilidad de defender sus derechos, y legítimamente pueden hacerlo. Nosotros procedemos con responsabilidad y mostrando que el pueblo no necesita apropiarse de lo ajeno, sino, sencillamente, ventilar, con conciencia revolucionaria, la verdad de las empresas. Y pagaremos indemnizaciones si es justo, y no pagaremos indemnización si es injusto.
Par eso, podemos decir que el proyecto inicial defendía, a nuestro juicio, mejor los intereses de Chile. Sin embargo, el proyecto que esperamos salga aprobado en el Congreso es una herramienta que nos permitirá, junto con tomar estas medidas de tipo administrativo, defender esos intereses. Chile va a nacionalizar el cobre en virtud de un acto soberano, acto soberano que inclusive está consagrado en la Declaración de las Naciones Unidas, que establece que los países tienen derecho a nacionalizar sus riquezas esenciales. Par eso quiero señalar una vez más esta primera batalla muy larga y permanentemente dada por los partidos populares. Los dos primeros proyectos de nacionalización del cobre llevan la firma de Salvador Ocampo, hoy día viviendo en México, y que fue senador comunista ayer, y de ese viejo admirable que fuera presidente del Partido Comunista y mi amigo personal, Elías Lafertte. Y el otro proyecto de nacionalización del cobre lleva mi firma, y fue presentado a nombre de los parlamentarios socialistas. Es decir, esta batalla ha sida larga, pero hay que destacar que la conciencia del pueblo ha permitido que hoy día en Chile la inmensa mayoría de los chilenos estén junto a Chile y su futuro, y que sientan este día como el día propio. El Congreso Nacional, al aprobar la idea modificadora de la Constitución, para que podamos nacionalizar el cobre, ha escuchado el clamor, la potencia y la fuerza con que el pueblo ha luchado y luchará par recuperar las riquezas de Chile en manos del capital foráneo.
Llega en estos momentos una información de los trabajadores de El Salvador y el pueblo debe escucharla. Ayer sábado, los trabajadores de El Salvador batieron todos los récords de producción en la historia de la mina. Produjeron 52.000 toneladas, que es el doble de la producción normal, superior en 15.000 toneladas a lo que se había alcanzado como más alta cifra en 1966. Sa1udo desde aquí con orgullo patriótico a los trabajadores del cobre de El Salvador que en este día entregan esta cifra que refleja su conciencia revolucionaria y su voluntad de chilenos.
Dije que la primera medida era la reforma constitucional. Enseguida, la segunda, establecer como recibíamos las minas, el balance de ellas. Quiero, antes de entrar al detalle de esto, recordar los siguientes antecedentes previos para que se vea la magnitud de lo que es el cobre para Chile.
Tenemos las más grandes reservas del mundo. Un poco más de la cuarta parte de las reservas del orbe. Sin embargo, nuestra producción ha ido descendiendo en escala internacional. Hoy es sólo de un 13% de la producción mundial. Hace 20 años era un 20%. Al detallar las condiciones en que recibimos las minas me voy a referir tan solo a esos dos grandes gigantes que son Chuquicamata y El Teniente.
Chuquicamata, la más grande mina del mundo a tajo abierto, que es un gigante prematuramente envejecido, y El Teniente, la mayor mina de cobre subterránea del mundo y que es un gigante deformado, compañeros.
Nosotros hemos heredado la forma irracional de explotación de las empresas privadas extranjeras, a las que interesó fundamentalmente obtener el máximo de utilidades en breve plazo sin considerar el interés nacional y el futuro de las minas. Por eso es que ha hecho bien aquí el representante de los supervisores, compañero Rodríguez, en señalar que muchas veces los técnicos, aunque no alcanzaron los niveles superiores del conocimiento del manejo de las minas, los planes geológicos y los detalles de los planes de desarrollo que fueron impuestos desde afuera, criticaron cómo se desarrollaba esta explotación. Por eso es que nosotros, tomando en cuenta la importancia trascendente de lo que representa el que Chile entero y el mundo sepan en qué condiciones están las minas y cómo las vamos a recibir, hemos solicitado un informe de un organismo importante, como es la Sociedad Francesa de Minas, que tiene más de 2.000 técnicos y un prestigio nacional e internacional indiscutible. Además de contratar a estos técnicos franceses, que son asesores de servicios en su propio país y en otros, Chile ha contado con el estudio que han hecho compañeros que han venido de los países socialistas y fundamentalmente con una delegación de técnicos enviados por la Unión Soviética a requerimiento del que habla; por lo tanto, lo que vamos a decir y que Chile debe conocer, la realidad y el balance de cómo recibimos las minas, tiene como base el informe esencial de un organismo de prestigio internacional y además la opinión de técnicos socialistas que tienen la misma solvencia y que han hablado el mismo lenguaje que los franceses.
Dice el informe francés que resumo para ustedes: Chuquicamata: el informe destaca que el yacimiento se explotó pensando sólo en recibir utilidades inmediatas. Por ejemplo, en los últimos años la compañía se ha dedicado intensivamente a extraer mineral de cobre sin retirar el ripio, lo que hace muy difícil continuar el trabajo. Y retirar el ripio, según cálculos, es una cifra superior a los 20 millones de dólares. Las reservas de material preparadas para su extracción sólo alcanzan para pocos meses. Retirar aceleradamente el lastre nos ha aumentado el costo de producción.
Además, dice el informe francés: las instalaciones actuales de mantención del equipo minero no corresponden al tamaño de la empresa y están en mal estado. Para dejar la mina en condiciones de explotación racional es necesario invertir más de 30 millones de dólares. Oigánlo bien, a nosotros que se nos acusa de haber echado a los técnicos extranjeros cuando reiteradamente les dijimos a aquéllos que suponíamos con capacidad técnica que se quedaran, les dijimos que nosotros jamás negaríamos el conocimiento de ningún hombre, cualquiera que fuera el país donde había nacido, o cualquiera que fueran sus ideas, siempre que aceptara ser un técnico y respetara la orientación que Chile quería darle a la explotación de las minas. Piensen ustedes: en 15 años en Chuquicamata, han pasado 13 superintendentes generales; por el concentrado de Chuqui, en los últimos 3 años, 6 superintendentes; es decir, que el éxodo, la salida de los técnicos, ha venido produciéndose hace muchos años, porque los técnicos que trabajan las minas en Chile forman parte de un gran consorcio internacional y para ellos había expectativas de orden económico con otros países. Por eso hemos tenido que reclamar nosotros, y que se sepa que nuestra actitud no ha sido ni será jamás la de renunciar a aprovechar la capacidad técnica de un hombre, sea cual sea su posición política y el país donde haya nacido.
Dice el informe francés: el conjunto de las plantas se encuentra en un estado alarmante, porque no se han tomado a tiempo las medidas adecuadas; escuchen compañeros jóvenes. Por ejemplo, la planta de molibdeno es una ruina y las celdas de explotación de la planta principal no están mejor. Lo dicen los franceses, lo afirman los soviéticos.
Sigue textualmente el informe en la página 5, refiriéndose a los compatriotas nuestros: Los responsables actuales han llegado a una situación tal que se ven enfrentados con todos los problemas al mismo tiempo, han heredado una situación tal. Es decir, nuestros técnicos, sin vasta experiencia, han tenido que esforzarse y han podido mantener niveles de producción y se reconocen el esfuerzo y la dedicación de los chilenos en los propios informes franceses y soviéticos. Por eso nosotros recordamos aquellos otros que no tienen fe en el pueblo y en la capacidad de nuestros hombres. Nosotros sabemos que es un gran desafío, y ese desafío, en la parte que llevamos hasta ahora, han podido cumplirlo, como lo hemos señalado, los técnicos, los empleados, los supervisores, los obreros del cobre, y el mejor ejemplo está aquí, en la producción de El Salvador que acabo de entregarles a ustedes.
Dice el informe francés: la instalación del tratamiento de óxidos, que data de principios de siglo -fíjense ustedes, tiene mas años que yo esa planta-, está hoy completamente obsoleta, es decir, que ya no sirve técnicamente. Los franceses agregan: en tales condiciones, debiendo combatirse continuamente dificultades de toda clase, debidas tanto a lo vetusto de los equipos de trabajo como a la naturaleza refractaria de los minerales de La Exótica, solamente puede felicitarse a los responsables actuales, quienes han logrado, a pesar de todo, asegurar una cierta producción.
Dice el informe de los franceses en relación con las fundiciones: los hornos de reverbero están mal implantados en relación con los convertidores. No existe ningún sistema de control físico químico que permita el manejo racional de las unidades de fusión. Agrega: los problemas de higiene y de seguridad de los trabajadores están mal solucionados. No hay mantención preventiva. Advierte, señala, condena: no se aprovechan los gases de los convertidores, perdiéndose mas de 1.000 toneladas diarias de ácido sulfúrico. La recuperación del ácido no sólo será económicamente provechosa sino que mejoraría la salubridad de las faenas. Es decir, se pierden 1.000 toneladas diarias de ácido sulfúrico, como tampoco se han extraído el oro, la plata, el tungsteno, el renio que se llevaban en las barras.
Las refinerías, dice, la número 1 es caduca y mal conservada; la 2 está en buenas condiciones. Y éste es el informe francés. Y con él coinciden en sus grandes líneas los soviéticos y demuestran en qué condiciones recibimos la más grande mina a tajo abierto del mundo. Por eso he dicho que Chuquicamata es un gigante enfermo y nosotros tendremos que esforzarnos por hacer posible que los técnicos chilenos puedan, con una posición distinta de ingeniería y técnica, recuperar esa riqueza fundamental que ha desbaratado la avaricia de los empresarios privados que querían llevarse las utilidades sin invertir lo suficiente y necesario para preservar el futuro de las minas.
El caso de El Teniente no está, según el informe de los franceses, en mucho mejores condiciones, a pesar de que se reconoce que las instalaciones son indiscutiblemente mejores. Aunque el trabajo de la sección minas es en general satisfactorio, dicen, los nuevos tipos de rocas que se han encontrado obligan a modernizar el sistema de explotación. Es decir, lo que hasta hoy se ha hecho ha sido posible porque es blanda la roca. Entre la futura roca que hay que explotar y la actual hay una capa de agua, que además la roca que está debajo es muy dura y la explotación con los bloques hundidos requerirá un estudio profundo e innovaciones que van a costar mucho dinero que desde el punto de vista de los estudios de magnificación matemática debía haberse invertido hace mucho tiempo.
Esto significa que deben iniciarse de inmediato trabajos experimentales para elaborar los proyectos necesarios que requerirán la incorporación de especialistas muy bien calificados.
Dice el informe francés: la construcción del nuevo concentrador de Colón se limita por pésimo abastecimiento de agua. No se comprende cómo una inversión de expansión de la producción de 250 millones de dólares, pueda dejarse al azar del clima. Ya el año pasado hubo dificultades, pero la empresa administradora no hizo nada por superarlas. Una inversión, para tener el agua requerida, habría sido tan solo de 10 miliones de dólares cuando se empezó la expansión. Ahora tendremos que invertir 15 ó 20 millones de dólares y nos demoraremos un año o un año y media para garantizar el agua necesaria.
Enseguida, en la fundición, como sabemos todos, se han presentado graves dificultades en la transición del sistema antiguo a uno más moderno. Hubo errores de planificación y la empresa administradora no envió oportunamente especialistas en la nueva tecnología. Se ha dañado seriamente la producción y hemos sido obligados a disminuir las entregas invocando causa mayor en esta empresa.
Las dificultades de gestión son mucho mayores que en Chuquicamata; si bien cada una de estas unidades puede estar relativamente bien administrada, el conjunto funciona mal y eso es de responsabilidad exclusivamente de la empresa administradora. Eso se deduce del informe de los franceses.
En el resto de las minas, vale decir, Exótica, El Salvador y Andina, también tenemos el informe de los franceses, pero no voy a entrar en sus detalles para no prolongar demasiado mi intervención.
Tenemos entonces que ya llevamos explicadas, frente a ustedes, dos de las medidas: el proyecto de reforma constitucional y el informe de los franceses y el de los soviéticos, sobre las condiciones de las minas.
Quiero hablar brevemente sobre la producción. Los sectores opositores al Gobierno han insistido en la baja de la producción comparando las cifras alcanzadas este año con las cifras estimadas por el plan de expansión elaborado por ellos. Veamos lo que pasó antes.
Para 1968 se programaron 566.000 toneladas métricas y sólo se produjeron 519; para el 1969 se programaron 564 y sólo se produjeron 540; para 1970 se programaron 676.000 toneladas métricas y sólo se alcanzó a 540. Para darles una idea de lo que esto significa, cuando en 1970 Chile produjo 136.000 toneladas menos de lo programado, esto representó para el país un menor ingreso de divisas de cerca de 550 millones de dólares. Las proyecciones de producción que el Gobierno anterior dio a conocer con motivo de sus convenios de chilenización y de nacionalización pactada, han resultado muy diferentes a la realidad. Se dijo que habría un aumento de un 70%. Eso ha significado 17.000 toneladas más.
Por eso es que nosotros rechazamos el que se quiera culpar al Gobierno Popular de la menor producción, sobre todo desconociendo la realidad en que están las minas, ignorando los informes que nosotros tenemos y cuya solvencia nadie puede negar. Nos preguntamos: ¿por qué antes de firmar los convenios, por qué antes de aceptar la nacionalización pactada o la chilenización, no se hizo un estudio exhaustivo de la realidad de las minas? Cuánto nos habríamos evitado, cuántas dificultades que hoy se presentan no las habríamos tenido si se hubiera actuado con un criterio preventivo. Por eso nosotros, antes de entrar a discutir las indemnizaciones, hemos querido tener los informes para que Chile y el mundo sepan por qué es la cuantía que nosotros estimamos que debemos pagar o no pagar, porque reafirmo, sobre la base de estos informes y la realidad de las minas actuará con decisión, con coraje, con valentía, con ecuanimidad, el Gobierno de ustedes, el Gobierno del pueblo. Reconocemos que el aumento de la producción que hay en estos primeros seis meses, comparados con los del año pasado, se debe a que han entrado en producción las minas Exótica y Andina, y declaramos que en El Teniente hemos tenido que enfrentar graves problemas y la menor producción se debe a la escasez de agua, a fallas técnicas de los convertidores, a la reparación de un horno de reverbero y a consecuencias del temporal de junio que afectó el suministro eléctrico, paralizando por seis días las plantas de Colón y la fundición. Pero yo tengo fe en el pueblo, que son ustedes, compañeros trabajadores de El Teniente. Tengo confianza en los técnicos, en los profesionales, en los empleados, y fundamentalmente tengo confianza en ustedes, compañeros mineros, obreros de El Teniente. Yo, que tantas veces fui a conversar con ustedes, volveré a subir a la blanca montaña, para hundirme en el pique, en el hogar, en las secciones, para decirle al hombre de El Teniente que tiene que responder a su conciencia y a la historia, que el pueblo espera a los obreros de El Teniente, su presencia en el trabajo, menos ausencia, su responsabilidad, que se hagan ciertas las palabras del compañero dirigente Moraga; yo tengo confianza en ustedes y no sólo los obreros de El Salvador con orgullo hablarán de la mayor producción, sino que ustedes, compañeros de El Teniente, se sacrificarán más porque un centavo más de producción, una tonelada más de producción, representan millones y millones para Chile. Yo les entrego, en este día histórico, la gran tarea de superar las dificultades de El Teniente y convertirse ustedes en los pioneros de la producción del metal rojo. Y esto es tanto más importante cuanto que Chile ha sufrido, como lo dijera hace poco, en sus industrias, en la agricultura, y por eso la riqueza esencial nuestra tiene que ser incrementada, sobre todo si tomamos en cuenta cómo el cobre ha bajado de precio en el mercado internacional.
Vean estas cifras: el promedio de los seis años anteriores fue de 61 centavos la libra de cobre. El promedio de estos seis meses de Gobierno Popular ha sido sólo de 50 centavos, 11 centavos menos de ingreso en estos meses por libra de cobre. En los actuales niveles de producción la diferencia de un centavo significa un menor ingreso anual de divisas para el país de 17 millones de dólares y para el presupuesto fiscal, de 14 millones de dólares. 61 centavos de promedio de la libra de cobre en los seis años anteriores. En estos meses, sólo 50 centavos.
La disminución de un centavo en la libra de cobre significa 14 millones menos al año para el presupuesto nacional y 17 millones en el ingreso de las divisas. Lamentablemente no habrá, según las expectativas, alzas bruscas del precio deI cobre. Sólo hay que pensar que, estando las minas norteamericanas en huelga, sólo el cobre ha subido ahora a 52 centavos.
Quiero señalar que indiscutiblemente el precio del cobre también se ha mantenido alto por el conflicto de Vietnam, pero los chilenos, en la conciencia nuestra, preferimos que el cobre baje, pero que se deje de agredir a un pueblo pequeño y digno que lucha por su independencia. Nosotros tenemos la suficiente conciencia revolucionaria para entender que puede bajar el precio del cobre, y lo toleramos, siempre que la paz llegue a Vietnam y la gente de Vietnam tenga derecho a vivir su propia vida.
Compañeros, deseo ahora trazar las tareas para el futuro. Por fin y por primera vez en nuestra historia, Chile va a tener una política nacional sobre minería. Ya no habrá empresas foráneas, extranjeras, dueñas de las grandes minas del cobre. Desde los pirquineros hasta las empresas estatizadas de la gran minería, todos tendrán que confluir hacia una política nacional, hacia un plan que permita aprovechar al máximo estas riquezas con un profundo sentido chileno, nacional y patriótico, hasta crear el gran complejo minero industrial del cobre. Tenemos que aumentar la refinación, tenemos que aprovechar los subproductos que se van, o se iban en las barras de cobre, oro, plata, renio, tungsteno, ácido sulfúrico. Tenemos que crear la gran industria moderna. La elaboración de productos manufacturados para consumo interno y de exportación. Quiero ponerles un solo ejemplo: en este instante, en el departamento de Chañaral corre un río que se llama el río Salado. Allí se vuelca el relave de Potrerillos. Durante años, particulares han sacado cobre de ese relave, y según cifras que tenemos, dos firmas sacaban cerca de 8 millones de dólares al año como consecuencia del cobre que se iba por el relave del río Salado, que además perjudicaba a la agricultura de la zona.
Ahora hay una verdadera California del cobre, y algunos compañeros cesantes, pero también empleados públicos, profesionales, empleados y obreros con trabajo, están lavando en la forma más primitiva las aguas del río para sacar el cobre. Cuántos años, cuánta riqueza entregada a particulares y cómo el espejismo de un sentido privado lleva a algunos chilenos a tratar de obtener para ellos esa riqueza que no les pertenece. Y este Gobiemo dará trabajo a los cesantes, pero este Gobiemo no va a aceptar, y ya han caducado las dos concesiones que hicieron multimillonarias a dos firmas, y este Gobiemo les dirá al resto de la gente que está ahí, que vuelvan a sus trabajos porque ese cobre debe ser para todo Chile y fundamentalmente para elevar las condiciones de los trabajadores de Chañaral.
Fuera de la trascendencia económica que he señalado, tenemos una trascendencia política que es necesario meditar. Con el paso que vamos a dar, rompemos la dependencia, la dependencia económica. Eso significa la independencia política. Seremos nosotros los dueños de nuestro propio futuro, soberanos de verdad de nuestro destino. Lo que se haga en el cobre dependerá de nosotros, de nuestra capacidad, de nuestro esfuerzo, de nuestra entrega sacrificada a hacer que el cobre se siembre en Chile para el progreso de la patria.
Será el pueblo el que tendrá que entender, y lo entiende, que éste es un gran desafío nacional, que no sólo tienen que responder a él los trabajadores de las minas sino el pueblo entero. Tenemos que responder entonces entendiendo que esto, repito, es algo que debemos encarar y es también un desafío técnico. Tenemos que crear una tecnología propia, de acuerdo a nuestra realidad, aprovechando la experiencia de otros pueblos, cualquiera que sea su latitud en el mundo. Tenemos que crear un centro de investigación minero-metalúrgica. Tenemos que crear un servicio nacional de geología. Tenemos que aprovechar la capacidad de técnicos e ingenieros que hay en la ENDESA, en la CAP, en el ENAMI y en la CORFO, en la universidad o en las universidades, y hacer de ellos un equipo superior para que entreguen sus conocimientos a esto que es fundamental para nosotros.
Nosotros no hemos podido desarrollar la capacidad de nuestra gente, limitada bajo la tutela extranjera que nos imponían los planes de desarrollo y de explotación desde fuera. Debemos también entender que éste es un desafío a nuestra capacidad, no sólo en la explotación, no sólo en la elaboración del metal rojo, sino en su propia comercialización. Tenemos que romper la dependencia en este sentido y crear nuestra propia comercialización, pero piensen ustedes que las ventas de cobre significan un volumen anual superior a los 1.100 millones de dólares. Eso lo van a manejar los chilenos, nuestros compatriotas en el mercado mundial y por suerte tenemos un lenguaje de entendimiento con Zambia, con el Congo, con el Perú, y se ha formado a escala internacional la CIPEC, que está destinada a defender los intereses de los países pequeños productores como el nuestro. Es por lo tanto un desafío a toda la capacidad organizativa de Chile y los chilenos. Fundamentalmente de los trabajadores del cobre; entendiendo por tales a obreros, empleados y técnicos.
Tenemos que superar los grandes problemas que hemos heredado, las prácticas irracionales de trabajo que son tan dañinas como las deficiencias técnicas. Deben resolverse con cambios revolucionarios las relaciones de trabajo en los propios centros de trabajo que sólo un Gobierno de trabajadores puede poner en marcha.
Hay que romper la división entre la dirección de las empresas y los trabajadores. La presencia de los trabajadores en la dirección de ellas estará demostrando cómo confiamos en su capacidad y cómo les entregamos esta responsabilidad. Queremos que se multipliquen los Comités de Producción, para que se vean el empuje y el esfuerzo de los trabajadores y al mismo tiempo su capacidad resolutiva.
Compañeros, esto es caminar en la dirección de las empresas del Estado, hacer del esfuerzo común el esfuerzo indispensable que permita sobreponerse a las deficiencias y a las dificultades; esto es comenzar a manejar las grandes empresas que Chile tiene ahora para ponerlas no al servicio del hombre del cobre, si no al servicio del hombre de todo Chile. Lo hemos dicho, y sabemos que se entiende nuestro lenguaje, los trabajadores del cobre no serán dueños de las minas para beneficio exclusivo de ellos, son dueños de las minas en cuanto las minas les pertenecen al pueblo, y los trabajadores del cobre forman parte del pueblo, y los trabajadores del cobre tienen que entender, lo saben y lo van a vivir, que el esfuerzo de ellos estará destinado a hacer posible que cambie la vida del niño y la mujer chilena, que el esfuerzo de ellos y el cobre estarán destinados al progreso de la patria, y al sudar trabajando el fondo de la mina están haciéndolo por un Chile distinto, por una sociedad nueva, por el camino que abrimos hacia el socialismo.
Compañeros mineros, trabajadores duros del rojo metal: una vez más debo recordarles que el cobre es el sueldo de Chile, así como la tierra es su pan. El pan de Chile lo van a garantizar los campesinos con su conciencia revolucionaria. El futuro de la patria, el sueldo de Chile, está en las manos de ustedes. A trabajar más, a producir más, a defender la revolución desde el punto de vista político con la Unidad Popular y defender la revolución con la producción que afianzará el Gobiemo del pueblo.

SUSPENDIDO..........................AMPLIADO CON COMPAÑERO SENADOR NAVARRO

SUSPENDIDO..........................AMPLIADO CON COMPAÑERO SENADOR NAVARRO

POR VIAJE A ECUADOR INVITADO POR LA PRESIDENTA SE SUSPENDE ESTA ACTIVIDAD . LO SENTIMOS MUCHO

INVITACIÓN

LA BRIGADA DE TRABAJADORES SOCIALISTAS DEL MINISTERIO DE EDUCACION HA INICIADO UN PROCESO DE DIALOGO CON DISTINTAS INSTANCIAS PARTIDARIAS EN LA PERSPECTIVA DE CONTRIBUIR A LA CONSTRUCCION DE UNA POLITICA EDUCACIONAL DEL PS.

INVITAMOS CORDIALMENTE A LA MILITANCIA DEL MINEDUC A UN AMPLIADO CON EL COMPAÑERO SENADOR ALEJANDRO NAVARRO PARA DIALOGAR TEMAS PROPIOS DE NUESTRAS FUNCIONES Y AVANZAR EN LOS APORTES ANTES MENCIONADOS
LUNES 15 DE ENERO DE 2006 19 HRS SEDE PS PARIS 873. SALON “SALVADOR ALLENDE”

SOLICITAMOS REALIZAR RECORDATORIO TELEFONICO DE NUESTROS AMIGOS PARA ASEGURAR UNA BUENA ASISTENCIA.

CARLOS BAEZA CARLOS ARANEDA
PRESIDENTE SECRETARIO GENERAL


PROPUESTAS DEL BLOQUE SOCIAL A LAS ORGANIZACIONES POPULARES Y A LA CIUDADANIA PARA MEJORAR LA EDUCACION CHILENA.

PROPUESTAS DEL BLOQUE SOCIAL A LAS ORGANIZACIONES POPULARES Y A LA CIUDADANIA PARA MEJORAR LA EDUCACION CHILENA.

El Bloque Social por la Educación[1] aspira a promover la unidad de los actores sociales que viven cotidianamente las consecuencias negativas del actual modelo de educación mercantil con el objetivo de concretar los cambios estructurales profundos que requiere nuestro sistema educativo para favorecer una educación y una sociedad más igualitaria, justa, libertaria y de calidad integral.  En esta perspectiva, durante los seis meses de trabajo en el Consejo Asesor Presidencial por la Calidad de la Educación, el Bloque Social ha ido construyendo diversas propuestas, defendidas en el Consejo, pero que se desperfilaron en la falta de coherencia y articulación del Informe Final. Es nuestro objetivo presentar y someter al debate de las organizaciones del mundo social y de l@s ciudadan@s de nuestro país el producto de este trabajo para mejorar el conjunto de la educación chilena, en especial la educación de las mayorías populares. A continuación exponemos una breve síntesis de él.  La actual LOCE aprobada durante la Dictadura y sostenida posteriormente por los gobiernos de la Concertación, no sólo carece de legitimidad deliberativa, sino que además concretizó y validó el desmantelamiento de la educación pública chilena, instalando una lógica donde ha primado la libertad de empresa en educación.  La Reforma educativa en curso desde mediados de los años 90, también se caracterizó por procesos de exclusión ciudadana. Esta vez la visión técnica anuló las esperanzas y expectativas de participación de diferentes sectores de la sociedad. Por otra parte, las autoridades políticas no cuestionaron la legitimidad ni los efectos perversos de la LOCE ni de la Constitución Política dictadas durante la Dictadura.  La municipalización del sistema de educación pública significó el traspaso de los establecimientos a entidades sin competencias para la administración educativa, desligando al Estado de su responsabilidad histórica, lo cual implicó la segregación del sistema. Del mismo modo, la provisión pública quedó sometida a la voluntad de la autoridad política local de turno.  La libertad de los padres de elección de la educación para sus hijo/as no ha sido efectiva debido a la preeminencia de la libertad de selección que han llevado a cabo los establecimientos educativos, íntimamente ligada a la capacidad económica de las familias.  Por otra parte, el medrado rol del Estado en las temáticas sociales, heredado del desmantelamiento dictatorial, al sólo subsidio de la demanda, es decir el tratamiento igualitario para la educación pública y los proyectos privados, ha incidido en el deterioro del sistema público de educación. Ello ha facilitado la apertura – en un crecimiento exponencial- y manutención de establecimientos privados sin mayor control de la autoridad política.

 Este rol de mero observador de la segregación escolar en aumento, ha favorecido una expansión salvaje del lucro en educación, tergiversando el principio y el sentido de la educación gratuita –la cual parece ser condenada a educar a los sectores socioeconómicos más bajos-. El efecto segregador ha implicado que los establecimientos que poseen los mejores mecanismos de selección de alumnos/as tienen los mejores resultados.  El Estado chileno ha impuesto una desigualdad de trato al favorecer claramente a la educación privada, la cual sólo está sujeta a la regulación del mercado. Lo que es más grave aún, el Estado ha ayudado a financiar como parte de su gasto público a instituciones fundadas bajo el principio de lucro, lo cual es ajeno a la lógica de la educación pública.  En consecuencia el sistema educativo chileno se caracteriza por las Crisis de Calidad, Equidad y de Segmentación social en las escuelas o “apartheid” educativo.  Para superar esta crisis se requiere recuperar la responsabilidad del Estado –hasta ahora meramente subsidiario- en el desarrollo de nuestro sistema educativo, así como incorporar la participación resolutiva de la ciudadanía, democratizando y modernizando el sistema en su conjunto, lo que implica profundas reformas estructurales, las que sintetizamos a continuación:  
1. REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN Y CAMBIO DE LA LOCE             
 • Con respecto a la Constitución de 1980, se requiere reformar sus artículos 19 y 20 con el objetivo que el Estado garantice el derecho a una educación de calidad integral, así como el condicionamiento de la libertad de enseñanza (en principio deseable) esté a los principios de bien común, la no discriminación y la abstención del lucro           
 • La nueva Loce debe establecer:             
• El derecho a la educación (cobertura) y a la calidad de la educación en condiciones de equidad.            
• Que todo establecimiento que reciba financiamiento del Estado debe comprometerse a: no seleccionar alumnos; promover la participación de los actores de la comunidad con derecho a revisión de cuentas, reglamentos de disciplina, etc. con carácter decisorio.            
• Elevar los requisitos exigidos para el reconocimiento de colegios y para desempeñarse como sostenedor. Estos deben relacionarse con el bien común, la no discriminación, la participación y la abstención del lucro           
• Definir en la LOCE (producto de una gran discusión nacional) el tipo de ser humano que queremos formar en las escuelas y un proyecto educativo para el país.


2. NUEVA INSTITUCIONALIDAD, cuyos elementos centrales son:                         

Reorganización del Ministerio de Educación, eliminando la cultura del cuoteo político y el clientelismo. El MINEDUC debe reconstruir un sistema sólido y altamente capacitado de inspección, supervisión y apoyo pedagógico para todas las establecimientos educativos.           

• Creación organismos públicos estatales que administren la educación pública, en reemplazo de los municipios, incorporado la participación de los actores de la comunidad local quienes contarán con un adecuado apoyo técnico-pedagógico –para la adecuación de las materias curriculares a la realidad local de niños y jóvenes- y financiero. Se priorizará el trabajo en redes de colaboración entre las escuelas por sobre la lógica de competencia entre escuelas como ocurre actualmente.            

• Creación de una Superintendencia de educación para la inspección de la educación pública y privada de aspectos como: uso del financiamiento, cumplimiento de los criterios de calidad, y respeto de derechos y deberes (legislación). Esta entidad podrá imponer sanciones.                                     

3. NUEVO SISTEMA DE FINANCIAMIENTO, que contempla un sistema de financiamiento mixto                                    

El sistema público recibirá financiamiento privilegiado del Estado, vía presupuesto, para la educación de propiedad del Estado. La asignación de recursos vía presupuesto se realizará en base a territorios geográficos que conforman los distintos servicios de educación. Este presupuesto comprende la gestión del servicio y de los establecimientos, asegurando los costos de administración, dirección, docencia, apoyos pedagógicos, materiales educativos, infraestructura y equipamiento, así como alimentación escolar, considerando las necesidades educativas de la población escolar atendida (vulnerabilidad, ruralidad, necesidades educativas especiales, etc.)         

  • Los establecimientos del sistema particular subvencionado continuarán siendo financiados vía subvención, bajo la condición de que sometan a la política pública nacional, no lucrando ni seleccionando a sus alumnos.            

• Este esquema de financiamiento ha sido estudiado en cuanto a sus costos y aparece absolutamente posible de financiar si se destina a educación el 10% de las ventas del cobre que actualmente son dedicadas a las fuerzas armadas.  

4. CALIDAD DE LA EDUCACIÓN Y EVALUACIÓN DE LA CALIDAD            

• La calidad de la educación debe ser integral, considerando no sólo la formación para el trabajo, sino también para la ciudadanía crítica y el desarrollo personal, afectivo y social.            

• Acorde con esta definición de calidad, los sistemas de evaluación no pueden centrarse sólo en la medición de estándares de rendimiento, sino fundamentalmente en los de procesos pedagógicos.



[1] Constituido por los voceros nacionales de los estudiantes universitarios, secundarios, codocentes, profesores, padres y apoderados (ANES, CONFECH, CONFESUP, Colegio de Profesores, Asociación de Apoderados; Consejo Nacional de Codocentes).

 

FELIZ AÑO 2007

FELIZ AÑO 2007