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TRABAJADORES PUBLICOS DEL PS MINISTERIO DE EDUCACION

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La Concertación en tiempos de cólera

 

por  Jorge Arrate


El modelo político establecido en la Constitución de 1980 nos ha empujado a una forma viciosa de política. El poder económico, mediático y cultural de la derecha ha sido históricamente y sigue siendo desequilibrante. El centro y la izquierda han buscado el poder público para compensar el desbalance. Pero hoy su ejercicio se rige por normas que pudiéramos llamar “binominales” y que no han podido ser desterradas. Por esa vía, la derecha hace valer su potencia en el gobierno y el Estado, limita severamente las posibilidades de impulsar cambios desde el ejecutivo y condiciona fuertemente las conductas de los actores políticos colectivos e individuales.

Efectivamente, el sistema binominal y su modo de exclusión es también un mecanismo que ha contribuido decisivamente a configurar los partidos y sus relaciones políticas internas y externas. Por si fuera poco, sabemos que induce a muchos -entre ellos a una gran mayoría de los jóvenes- a auto excluirse de un sistema con opciones insuficientes que es parte de una armazón institucional destinada a impedir cualquier cambio social que sobrepase los límites del veto virtual del que dispone la derecha.

Pero no sólo los excluidos -un alto porcentaje de los chilenos habilitados para ejercer la ciudadanía- son víctimas del sistema binominal. La Concertación también lo es. Sus partidos se fundaron históricamente en los principios democráticos y han debido ajustarse a una forma de existencia que les ha sido impuesta por el “binominalismo”. En ese proceso, los partidos de la Concertación han llegado a ser virtuales federaciones de grupos de poder, en las que esos grupos se asocian o se disputan para hacer valer pretensiones corporativas, intereses políticos o aspiraciones de poder público. Cada uno vive, por otra parte, reproduce un cierto “binominalismo” en su interior.

De este modo, la Concertación ha tendido a convertirse en un actor político relativamente dócil en el escenario nacional y que genera en sus filas contingentes no adaptados portadores de desencanto o disidencia. La producción política constructiva, de proyecto social, de esperanza colectiva, de objetivos de largo plazo, son cada vez más débiles. Los partidos están cruzados por batallas campales internas entre tribus de identidades poco claras. Son batallas reguladas por el disciplinamiento que genera el ejercicio del poder público y por los intereses particulares que ha consolidado el sistema binominal.

En ocasiones la beligerancia desborda y cruzan espadas miembros de una y otra militancia, las más de las veces con lenguaje machista y sed de sangre que, en este caso, equivale a segundos de televisión o titulares en la prensa de derecha (prácticamente la única que existe...).
Desde su inicio, la transición ha estado marcada por la negociación y la búsqueda de acuerdos. Las transiciones europeas y latinoamericanas del último cuarto del siglo XX han sido procesos de negociación que funcionaron sobre la base de pactos, explícitos e implícitos, entre fuerzas que no pueden derrotarse estratégicamente la una a la otra. No estimo procedente condenar a la Concertación porque hizo lo que toda transición exige, si bien es legítimo debatir si lo hecho fue o no bien hecho, si la Concertación realizó su tarea con habilidad y con suficiente fuerza y convicción o no. Con esa óptica, sostengo que el “binominalismo”, más los otros ''candados'' de la transición, llevaron a la Concertación a una creciente relación de promiscuidad con sus adversarios, los partidos de derecha que compartieron las políticas de la dictadura de Pinochet y respaldaron su quehacer. Desde la cautela del gobierno de Aylwin -que al mirar hoy hacia atrás pudiera parecer excesiva, pero que en aquellos primeros años de democracia considerábamos una virtud y no un defecto- hasta los últimos tiempos del gobierno de Frei, la política de los “consensos” marcó la acción concertacionista y habilitó avances económicos, sociales y políticos limitados pero valiosos. Fue generando, sin embargo, un cambio cualitativo en la política chilena: la valoración positiva de la promiscuidad.
La prisión de Pinochet en Londres fue un punto de inflexión. Cuando la Concertación fue más allá de la responsabilidad jurídica que correspondía al gobierno, para internarse en la argumentación y solicitación política destinada a procurar la liberación de Pinochet y su regreso a Chile, se generó un modelo de ejercicio de la política que ha tendido a validarse. Es el modelo que yo denominaría “consensualismo binominal”, del acuerdo a dos bandas cerradas y a toda costa. En ese modelo conseguir el éxito demanda montarse sobre la cerca con un pie en un costado y el otro en el opuesto. Demanda “gestos” hacia un lado y “gestos” hacia el otro, para agradar a los adversarios y para recordar y hacer creer a los partidarios que se sigue siendo lo que se ha sido, a pesar de tanto “gesto”. Valora redes, más apreciables mientras mayor es su transversalismo político, social, cultural. Los vínculos de familia, la pertenencia a determinados sectores de la urbe, la historia educacional, todo aquello que indica que se es parte de la élite, o de alguna de las élites, son capitales simbólicos que se ponen en juego y reditúan. La indiferenciación política es el resultado y la percepción creciente es que cualquiera de las partes “binominales” que triunfe en la partida, nada fundamental se modificará.

Cuando corre algún aire de cambio más profundo, las alertas se encienden. Así pareciera estar ocurriendo con el actual gobierno. Las aguas subterráneas de la Concertación y de la Alianza por Chile, se han conmocionado y, bajo la superficie, buscan reestablecer un equilibrio en riesgo. La paridad de género enciende una luz roja. La píldora del día después también. La reforma previsional provoca severa inquietud en los círculos del capital financiero. La insistencia en derogar la ley de Amnistía, en generar cuotas femeninas en el Legislativo, en anunciar otro estilo de gobierno, un estilo “participativo”, rompen el rutinario y aceptable balanceo de las aguas. El compromiso reiterado con el reemplazo del sistema binominal y la sola mención de un plebiscito, aunque sea consultivo, producen nerviosismo extremo.
Se dirá que hay muchos temas, en especial económicos, que no han sido abordados por el gobierno, y es así. Pero los movimientos ya hechos han sido suficientes para poner en marcha los mecanismos estabilizadores del “binominalismo”, que defiende su existencia no sólo como sistema electoral sino como modelo político, a veces casi como formato cultural del país. Es que es muy difícil gobernar en Chile cuando se intenta tensionar los límites del escenario construido por las fuerzas que sostienen el “binominalismo”, aquellas que convergen en los pasillos interiores de la institucionalidad y, crecientemente, en las salas de directorio de las grandes empresas.

Más difícil aún es gobernar cuando la coalición que debe sostener al gobierno se deja despojar de su espíritu original de llevar adelante grandes proyectos. Cuando se constituyó la Concertación, se propuso la redemocratización de Chile. ¿Cuál es hoy su proyecto socio-cultural? Ya no existen “autocomplacientes” y “autoflagelantes” debatiendo líneas políticas y algo de lo que se llama un “proyecto de sociedad”. Durante un período largo, los debates de acallaron. En un momento un diputado socialista escribió un texto llamado “Chile entre dos derechas” y no generó debate de ideas, sólo enojo y ceños fruncidos. Un grupo de personas de diversas tendencias políticas publicó otro llamado “Enfrentar las desigualdades”, pero no logró suscitar una discusión profunda, ni siquiera una polémica. El largo plazo, el futuro, se organizaron en torno al bicentenario, un hecho simbólico interesante pero relativo al calendario, y no en torno a objetivos sociales, a metas concretas de más igualdad. Sólo el crecimiento económico ha sobrevivido como proyecto -anual, a veces trimestral- sospecho que no principalmente por su impacto positivo sobre la pobreza, sino porque el aumento de nuestro producto nacional se distribuye tan mal que ha habilitado a los ricos para aumentar su diferencia absoluta con los pobres y sostener niveles de vida propios de las naciones del primer mundo en una realidad que todavía corresponde al tercero.

Sin debate serio lo que vino después es la descarnada disputa de poder entre las tribus partidarias y la promiscuidad política. Y eso que halaga y contenta a los que quieren cambiar poco o nada: la indiferenciación.

No parece fácil que la Concertación se rehabilite, a menos que reviva el espíritu que la animó a impulsar las amplias convergencias ciudadanas que permitieron la victoria del NO. Volver a generar un momento semejante implica rechazar el “binominalismo” que nos ha invadido y recuperar el estatuto de la política en cada uno de los partidos. Pero no basta. Es preciso plantearse nuevas metas exigentes, capaces de convocar voluntades esperanzadas que tengan el coraje de emprender desafíos hoy día prohibidos por la hegemonía conservadora y la complicidad de una Concertación desgastada.



Jorge Arrate fue Presidente del Partido Socialista

El "tiro en el pie"

            Osvaldo Torres G.     Las declaraciones del presidente del Partido Socialista en cuanto a que un cambio de gabinete sería como “darse un tiro en el pie”, ameritan una reflexión política; toda vez que el cambio se ha producido. El Transantiago no sólo es un problema, también ha sido como un acelerador químico que precipita una situación que se hacía poco sostenible. Este grave problema se podrá resolver, con todos los costos que está pagando la población, pero no necesariamente superará las condiciones que lo produjo y lo prolongó sin haber tenido una rápida reacción política. El problema no es que la oposición haga oposición, más bien necesitamos de una oposición a la altura. Tampoco el problema es que los ministros no trabajen, pues Espejo lo hizo día y noche, al menos desde el 10 de febrero. El problema no es la descoordinación de las bancadas parlamentarias, pues siempre ha existido un cierto “celo partidario”. Incluso, el problema no son lo que algunos llaman los parlamentarios “polilla” por su fototropismo televisivo, o los intolerantes o los insolentes. Estos son sólo efectos de un proceso social y político que algunos dirigentes de la Concertación han interpretado erróneamente, lo que hace que operen con la idea que con más disciplina, con más sudor en la camiseta, con más monolitismo saldremos adelante. Los porfiados hechos muestran –particularmente en esta situación- algunas cuestiones que vale la pena considerar. - La presidenta tiene razón cuando señala que existe una ciudadanía más exigente de sus derechos y menos asustada con los traumas del período dictatorial, por lo que las políticas públicas requieren de una sensibilidad distinta a la tecnocracia que se formó y acostumbró a tomar decisiones con ausencia de los “beneficiarios”. Estos se han venido transformado en ciudadanos.

- El drenaje del apoyo social al gobierno, puede ser pasajero, pero no se explica exclusivamente por la crisis del Transantiago. Este debilitamiento del apoyo es particularmente sensible pues ocurre en un gobierno que prometió abrir espacios a la participación ciudadana y no hay un diseño para que se haga efectiva.

 

- Se ha hecho patente un distanciamiento mutuo entre la acción del Gobierno y los partidos que lo sostienen, lo que debilita a ambos actores ante los ciudadanos. Distanciamiento –que si bien es planetario- pues la política se hace impotente para resolver los problemas de los ciudadanos ante un agresivo mercado, adquiere su particularidad nacional cuando los partidos, en vez de proponer y confrontar ideas, se someten a funcionarios que poco conocen de la vida de la gente común o jamás sus ideas han sido puestas a prueba por la soberanía popular. La derecha contribuye entusiasta, con su estrategia de debilitar tanto al gobierno como a la política, para obtener ganancias por la presión de los poderes fácticos.

 - La Concertación tiene un Programa de Gobierno, que son ideas para una administración breve, pero carece de un proyecto de país que marque el ideario de los próximos 20 años, lo que aumenta la tensión interna entre los proyectos liberales, los populistas y los proteccionistas que conviven en su seno. Esto se puede resolver si primero se reconoce este hecho, para luego consensuar un Programa de profundización democrática e igualdad social, que impida la división de los dos bloques reformistas (DC y PS-PPD-PR) que fue –entre otros factores- lo que abrió paso a la era neoliberal y autoritaria. El reciente cambio de gabinete se hacía indispensable, pues se había conformado un cuadro de preocupante caída en el apoyo ciudadano al gobierno, falta de conducción política para sacar adelante los objetivos programáticos y distanciamiento con los partidos que lo apoyan. En ese escenario era impostergable la decisión tomada y, visto ello, los partidos debían desarrollar la iniciativa, dialogar con la presidenta, proponer salidas y orientaciones para precipitar un ordenamiento de las fuerzas que favorecieran sacar adelante las tareas urgentes y las comprometidas en la elección. El nuevo gabinete dio a luz y nada de lo anterior hizo la mesa socialista, debilitando aún más el rol del partido en el sistema político. Sin duda bajarán las tensiones, se respirará un ambiente político menos confrontacional al interior de la Concertación y el país, pues se da otro paso en ampliar las sensibilidades (partidarias) de la Concertación que quedan representadas en el Gobierno. Pero, si los dirigentes de la Concertación no sacan las conclusiones de los gruesos errores cometidos y proponemos vías para fortalecer el proceso de reformas políticas democratizadoras y de bienestar social, esa ciudadanía exigente puede –perfectamente- castigar al sistema político y a nosotros, con un incremento de las protestas (forma radical de insistir en sentirse incluido y partícipe) y el ausentismo de las urnas el 2008, provocando no sólo un debilitamiento del gobierno, sino también el de nuestra imperfecta democracia. 

A tomar por asalto el sábado

A tomar por asalto el sábado

 Después de una semana que se vuelve cada vez mas insoportable, que bueno es vislumbrar el viernes y prepararse con todo para un sábado de descanso.  Como no, si cada vez con esto del TranSantiago, el día amanece como descompuesto, a pesar del sol radiante. Es claro que no a todos afecta por igual.  Ya el matinal cansa con tanto desajuste, imaginario o real.  Pero para los que tenemos que andar  de a pie, en el metro, en la micro, (troncal) o en el alimentador...   ya se apareció marzo y con el, las aglomeraciones en el metro son in- so-por-ta-bles.  El metro cuadrado soporta a  siete según la cifra oficial, lo cual debe ser mas por supuesto.   Desmayos, gritos, manoseos, conatos de pelea y todo lo que conlleva el compartir obligado un espacio pequeño, desagradable, con olor a humano desaseado.   Reflexión:  “la sociedad se vuelve racional cuando... la economía se subordina a  las necesidades de los  individuos” En estos tiempos que corren, parece que la irracionalidad,  es la que determina que las necesidades de las personas sean puestas al servicio de la economía.  No hay otra explicación frente a la insistencia  a dejar los servicios públicos, en manos del peor administrador, la empresa privada, con su lógica de ganancia económica por sobre la rentabilidad social.  ¿Como podemos, la sociedad civil influir para cambiar el sentido y el fondo de las decisiones?   La economía solo sabe de ganancias y perdidas, la política sabe (o debiera saber) de bienestar social, de derechos de las personas, de participación ciudadana  y de necesidades publicas.  Es hora de plantearse el lugar que le corresponde a cada uno. Entonces, en este mar de fondo, por lo menos, si no somos capaces  de soñar con tomar el cielo por asalto, les propongo:  asaltemos el sábado, tomemos de él todo lo posible, haciendo deportes, haciendo el amor,  haciendo lo que nos gusta, y descansar y descansar.   Todo esto para que le domingo, estemos tan cansados que no nos deje pensar, que el lunes nos tomara como rehenes de una semana atroz.   No pensar en un TranSantiago que  con su lógica de progreso de primer mundo... nos regala  con una implementación de tercero o cuarto. ¿Chanta, no?        

Guía del uso eficiente del metro, post TranSantiago.

Guía del uso eficiente del metro, post TranSantiago.

 1.-       no use el metro en hora punta, en hora valle, ni en ninguna hora.

 2.-       si no le queda otra opción, si no tiene auto, si teniendo auto no encuentra estacionamiento, o por razones ideológicas no tiene auto, úselo, pero lo menos posible.

 3.-       planifique su viaje, estratégicamente:  esto es, en que estación se embarcará, a que hora, de donde hasta donde.

 4.-       planifique su viaje, tácticamente: esto es, e ciertas estaciones lo aconsejable es situarse a los extremos del anden, en otros lo aconsejable es situarse en los carros del centro??????. 

 Dentro del carro,

tarea  1, agarrar asiento, pues de lo contrario lo pasara mal, apretado, pisoteado, manoseado, acalorado.  Si no es posible el asiento,

2 ubicarse en un lugar donde apoyarse, de lo contrario, será tironeado, empujado y estará  permanentemente en riesgo de ser arrastrado. Una tercera

3 opción recomendable, situarse según el sentido de marcha del tren en el extremo según su sentido de marcha( aunque redundante, pero no se puede explicar mas fácil), en la línea 5 y la 2, pues hay unas ventanitas y agradeces el aire que se cuela cuando el tren esta en marcha. 

5.-       si viajas  acompañado, en hora punta debes estar dispuesto a que seas separado de tu pareja, lo cual puede ser conveniente si estas con pelea reciente, o se acerca esa mujer que siempre soñaste, o perdiste, si a la pareja tuya se le apareció tu rival. 

6.-       si haces combinación, ya ahí la cosa se complica, pasara que justo tu llegas y esta la combinación, pero será más frecuente que tu llegues y la combinación ... NO, en ese caso, o esperas, para lo cual recomiendo libros, o esas cosas que usan los jóvenes para escuchar música, o caminas, que siempre será bueno para la salud. 

7.-       si después de esto, llegaste a la hora al trabajo, o de vuelta al hogar, CONGRATULACIONES, ALBRICIAS, FELICITACIONES,   estas como para ganarte el kino, el loto y cualquier juego de azahar. 

8.-       uso eficiente y no sospechoso de las manos.  Importante, trate si es hombre en lo posible mientras ande en metro o en un bus lleno, (será lo normal de aquí en adelante), con las manos a la vista de la gente, sobre todos de las mujeres, pues de los contrario puede:  a) ser confundido con un carterista, b) un mano larga, si esos que tocan sobre todo el trasero a las damas, (según Serrat), c) ser sospechoso de las dos alternativas anteriores.  

8.-       cualquier comentario favorable se ha omitido, pues es la mejora lo que se buscaba , no  empeorar las cosas ¿o no?   

Un aporte del uso eficiente del tiempo y la razón de ser de la Planificación Social

EL PARTIDO SOCIALISTA Y SU FERREA UNIDAD

El Partido Socialista y su férrea unidad. Hay tres convergencias consistentes que hacen que el P.S. tenga actualmente un  “férreoespíritu de unidad” como lo declarara Camilo Escalona en el reciente Consejo General. Estas son el respaldo de los socialistas al gobierno de Michelle Bachelet, la necesidad de “renovar la política” concertacionista para fortalecer los vínculos con la sociedad, y la necesidad de impulsar un sistema de protección social. Sin embargo, la cuestión se complejiza cuando se analiza lo que los socialistas pensamos en qué significa respaldar lealmente al gobierno, renovar la política y particularmente –por lo tanto- al propio P.S. El respaldo al gobierno no implica silenciar las críticas a la conducción ni enmudecer ante los problemas. La Presidenta lo dijo claro y directo, en el mismo Consejo, necesita un partido “que me proponga lo que podemos hacer mejor para mejorar lo que estamos haciendo”. Esto implica, tener un juicio crítico sobre la realidad que fundamente las proposiciones que permitan al gobierno sacar adelante el sistema de protección social y las demás medidas programáticas. En este sentido se ayuda más a la Presidenta previendo, participando y proponiendo en aquellas áreas donde se ven debilidades o carencias en el cumplimiento del programa comprometido, en vez de dar el amén a todo lo que venga de los ministerios, que sin duda son falibles (implementación de Transantiago; agenda legislativa, relaciones con Bolivia, Venezuela; caso Ditzel, etc.). Este rol para el partido de la mandataria, es clave. En cuanto a la renovación de la política hay que considerar dos aristas. Una es la demanda de la reforma al sistema político democratizándolo, pues sin el cambio de la estructura constitucional la política seguirá siendo subsidiaria al mercado y marginal respecto de la voluntad popular. En otras palabras, hay que reformar el bi-nominal, elegir por voto ciudadano a los Consejeros Regionales e Intendentes, reformar descentralizando el poder municipal, establecer la inscripción automática y el voto voluntario, asegurar la ley de cuotas y el voto a los chilenos del exterior. La renovación podrá arrancar sólo de una mayor democratización y por tanto de un peso mayor de los ciudadanos en las decisiones que les competen. La segunda arista es que sin reformas políticas democratizadoras no sólo no habrá renovación, sino que se acrecentará la desafección ciudadana, pues el corazón de la promesa concertacionista  -el Sistema de Protección Social- quedará mediatizado por los intereses de las grandes corporaciones que resisten la reforma previsional de tipo competitivo, con AFP estatal, menores comisiones y pensiones de $75.000 de carácter universal. Este mismo sector económico e ideológico rechaza una reforma laboral garantista o una reforma educativa que fortalezca el carácter laico, gratuito y de calidad sin anular la particular. Es lo anterior lo que nos lleva insistir en la renovación del proyecto concertacionista. El PS es fundador de la coalición y por tanto tiene el deber de contribuir a la renovación de su programa, sobre todo ahora que la unidad se pone a prueba con la muerte sin condena de Pinochet y la necesidad de colocar nuevos desafíos democratizadores y de justicia social. Esta es su fortaleza, pero mientras más se aproxime a la mera administración de la realidad actual, más se deteriora la unidad de la Concertación, pues no hay horizontes comúnmente definidos. Hoy no basta con el diagnóstico que demanda renovar la política, hay que darle contenido de fondo y también formal. La Concertación lo podrá hacer si se apoya en la ciudadanía, si alienta a la participación de la sociedad civil y se hace creíble el que luchará por las reformas políticas aunque en el camino pierdan privilegios algunos dirigentes. Se trata de pensar en común el Chile de los próximos 20 años, como ha invitado la presidenta al señalar la tarea de generar un “proyecto progresista y realista que interprete a la gran mayoría del país, será un proyecto nacional y popular de largo aliento”. Para ese proceso se requiere un partido socialista integrador de ciudadanos, abierto a las expresiones más diversas de la izquierda y el progresismo, y que comprenda que la “férrea unidad” interna no es el viejo centralismo democrático de silenciar a las disidencias, sino el de la unidad integradora de las decisiones, el de la voluntad común de apoyar al gobierno con proposiciones y críticas políticas a quienes también dentro del gobierno, sin tener partidos, hacen política en las tradiciones del liberalismo económico siempre reticente a los sistemas de protección social por el cual decimos luchar. El valor de la responsabilidad política es central, pero no toda crítica o proposición es irresponsabilidad. La lealtad es clave para la fortaleza del gobierno, pero discrepar de una decisión que aparece como perjudicial a la política del gobierno y la coalición no es traición, bien puede ser un acto de valentía y deber hacia esa lealtad. En definitiva, la discusión de los límites de la lealtad y la responsabilidad en política, están siempre condicionadas por lo que los actores políticos entienden que se requiere y se puede realizar a favor del cumplimiento del programa comprometido. Los partidos de izquierda están para transformar la realidad. Siempre, llevar la discusión al plano de la ética o la moral cuando son asuntos políticos, termina por poner -entre compañeros y aliados- a unos al lado del bien, de la verdad y en una posición de superioridad moral respecto de los “desviados”, lo que termina debilitando la calidad y renovación de la política.  Osvaldo Torres GutiérrezMiembro Comisión PolíticaConcejal Peñalolén.Partido Socialista

VOTO POLÍTICO EDUCACIONAL BRIGADA

cOMPAÑEROS(AS):Les entregamos el voto politico que llevo esta brigada al consejo general del PS realizado recientemente en el Diego Portales

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CAE

 

VOTO POLÍTICO EDUCACIONAL

CONSEJO GENERAL DEL PS MARZO DE 2007

INTRODUCCIÓN

                                                                                                                                                  

El Partido Socialista de Chile en sus postulados históricos, ha planteado que la educación debe ser una responsabilidad preferente del Estado, quien debe garantizar una educación democrática, laica, inclusiva, igualitaria, participativa y gratuita para todos  los niños y jóvenes de este país; sin distingos de clases sociales, económicas, religiosas y culturales. Al mismo tiempo, concibe una educación donde los valores de la justicia, la igualdad, la fraternidad y la libertad sean los ejes de la formación del nuevo ciudadano para una nueva sociedad.

 El consenso mayoritario del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación  en relación a que “el Estado ha de hacer esfuerzos por erigir a la educación proveída por agencias públicas en el paradigma de  calidad del sistema escolar chileno” y por consiguiente, “sin perjuicio del diseño de provisión mixta que hoy día existe, el Estado debe discriminar positivamente a ese sector y a quienes educan a los más  pobres, a fin de favorecer la igualdad de oportunidades a nivel del sistema escolar”, nos parece muy significativo y debe ser concretado en leyes que beneficien una educación de calidad para los más pobres. En este contexto los socialistas del Ministerio de Educación sostenemos que están dadas las condiciones para realizar una gran transformación de la educación chilena, que apunte a los problemas estructurales que todos los estudios e investigaciones sostienen como imprescindibles para avanzar en los cambios que la sociedad demanda. Tenemos como Concertación  la mayoría en ambas cámaras, existen recursos y están las condiciones políticas y sociales para realizar los cambios.   Por consiguiente, proponemos que el Partido Socialista de Chile asuma políticamente un conjunto de medidas realistas, susceptibles de ser implementadas durante el presente gobierno que permitan sentar las bases para dar un salto sustantivo en la mejora de la calidad educativa del país. La Presidenta Bachelet puede pasar a la historia como la gobernante que realizó la gran reforma estructural de la educación Chilena. 

  Propuestas:

1.         MARCO REGULATORIO

 1.1.            El Estado debe garantizar a través de su sistema educacional la cohesión social, la justicia para todos, el equilibrio económico, las múltiples funciones de transmisión de  valores que nos caracterizan como sociedad. (solidaridad, respeto a los derechos humanos, al medio ambiente, a la convivencia pacífica entre sus ciudadanos, a la democracia, etc.).

 1.2.            El estado debe discriminar positivamente a la educación pública, que esta sea privilegiada con mayor financiamiento y apoyo. 

 1.3.            Aprobar un cuerpo legal de carácter constitucional (sustituir la LOCE), donde se consigne  el derecho a una educación escolar de calidad integral para todos los niños y jóvenes. El estado debe resguardar  el derecho a la educación (garantía). Es fundamental que la libertad de enseñanza este condicionada por el bien común, la no discriminación y la abstención del lucro. 

 1.4.            El Partido Socialista sostiene que la  educación financiada con recursos del Estado, no puede discriminar, seleccionar, expulsar alumnos, ni tener fines de lucro.

 1.5.            Aquel sostenedor que aspire a fines de lucro debe optar por un sistema educacional pagado. Las exigencias a los sostenedores deben ser fiscalizadas por el estado, cualquiera sea la institucionalidad.

 1.6.            Aumentar las exigencias académicas a las personas jurídicas, grupos o entidades para administrar centros educativos. Tema que a  los socialistas nos parecen muy importantes por los bajos requisitos que hoy se exigen a los sostenedores. 

 1.7.            Nuevo concepto de  calidad educacional para todos. Proponer pruebas nacionales de calidad en  áreas de la formación amplia de los estudiantes (Cuestiones valoricas, convivencia democrática, formación cívica, deportivas, etc.) La calidad educativa requiere condiciones de equidad y no discriminación; al tiempo que debe ser evaluada con indicadores integrales vinculados a los fines educativos, no sólo al desarrollo de capital humano. Esto implica construir participativamente indicadores de calidad que vayan más allá de las limitadas pruebas estandarizadas, como el SIMCE.

 1.8.            Formación docente de calidad. Proponer transformación total de la formación docente mediante leyes que obliguen a las universidades a responder por un estándar mínimo. Existe consenso que la formación inicial docente y la continua  deben ser coherentes con las políticas públicas que desarrolla el país. Debe construirse  un programa nacional  que permita solucionar las falencias en este aspecto. También estas políticas deben estar relacionadas con la carrera docente de los profesores, en una línea continua que permita atender las necesidades de lo sectores mas postergados. Los mejores egresados de pedagogía premiarlos con un bono especial  de sueldo por trabajar tres años en los sectores mas vulnerables.(A mayor antigüedad en estos sectores y coherentes con la evaluación docente aumenta el bono de  compromiso social).

 1.9.            Revisar la carga horaria en aula de los docentes determinada por el estatuto docente, avanzar gradualmente a una relación 60% en aula y 40% actividades complementarias. Es un aspecto central de la calidad de la educación y que se complementa con el tiempo total de contratación de los docentes para el cumplimiento de su función seamos coherentes con los países que siempre nos comparan en TIMSS, PISA etc.-

El contrato debe desglosar el horario en  los siguientes ámbitos:

i)                    docencia directa en el aula,

ii)                  tutorías y atención de apoderados,

iii)                investigación pedagógica y preparación de materiales

iv)                trabajo en equipos y desarrollo de proyectos de mejoramiento educativo y

v)                  tareas administrativas.

 1.10.        Exigir por Ley a  todas las  Universidades ya sean Públicas y/o Privadas que   un  porcentaje  de sus ingresos los inviertan en  Investigación y Desarrollo Tecnológico, así como en becas  para que  sus estudiantes realicen estudios de especialización en el extranjero.

1.11.        Regular cobro de aranceles de estudios de Educación Superior Universidades, Institutos Superiores y Centros de Formación Técnica con precios sustentables y realistas, y no como ocurre actualmente que  no son coherentes   con el ingreso económico  del 80% de la población chilena. 

2.         INSTITUCIONALIDAD  

2.1.            Traspasar la Educación Municipal a Corporaciones Estatales de Derecho Público descentralizadas a nivel regional y/o Provincial con participación de los actores principales del proceso educativo. 

 2.2.            Crear Superintendencia de Educación Pública Estatal, con un carácter regulador y fiscalizador para asegurar calidad educativa, de todos los niveles, desde educación parvularia hasta Media; un eficiente y eficaz uso de los  recursos, el respeto a la diversidad y la participación de los actores educativos.

 2.3.            Redefinir rol del Ministerio de Educación como garante de una educación de calidad, con atribuciones legales para imponer y velar por el cumplimiento de todas las disposiciones emanadas por éste a todos los establecimientos educacionales.

 2.4.            Terminar con la lógica de mercado en la educación; es decir, poner fin a la competencia entre establecimientos; dejar de conceptuar las escuelas como empresas que disputan los “clientes” o seleccionan por precios o “se reservan el derecho a la admisión”. Por el contrario, la escuela debe considerarse como espacio de comunicación, desarrollo humano y de formación de ciudadanos; como un espacio en que interactúan personas y que, al mismo tiempo que comparten la herencia cultural legada, se sueña y se dan los primeros pasos en la construcción de una sociedad sin egoísmos, más equitativa, sin vigilancias ni controles; en donde cada persona intenta dar lo mejor de sí: estudiantes, docentes, personal y profesionales de apoyo, para cumplir con la aspiración de construir una sociedad más justa.

 2.5.            Terminar con la “filosofía individualista” neoliberal o liberal para enfrentar los problemas sociales y educacionales. Debe instalarse una filosofía de cooperación y colaboración entre las personas que construyen una misma sociedad. Fin a la política de “cada uno se las arregla por sí solo”.  Poner fin a la idea que la educación es la panacea para solucionar todos los “males” de la sociedad. La educación refleja y reproduce a la sociedad en su conjunto, las formas de relación de sus miembros, sus inequidades e injusticias; por lo tanto, el sistema educacional podrá aportar al mejoramiento personal, a  la formación como ciudadano, a la construcción democrática y al desarrollo nacional, si al mismo tiempo en que ocurren cambios para mejorar la educación, se aplican políticas integrales de corte social, distribución del ingreso y cultural a nivel del territorio y la comunidad

 2.6.            Devolución a la administración del Estado  de los establecimientos Técnico Profesional (DL 3166), por el pobre aporte a la calidad que han realizado las empresas administradoras de estos establecimientos después de 27 años de gestión,  estudios  hablan de la mediocridad de sus resultados, los cuales nunca son denunciados por la derecha por el carácter privado de esta administración. 

 2.7.            Fortalecer los Consejos Escolares otorgándoles facultades resolutivas en lo administrativo y financiero. 

3.         FINANCIAMIENTO  

3.1.               Crear un sistema de financiamiento educativo que de cuenta de las necesidades reales educativas en todos los niveles de la enseñanza, desde prebásica hasta superior. Este modelo debe apuntar a garantizar acceso y calidad, haciéndose cargo de las desigualdades estructurales del alumnado y los establecimientos. Para ello debemos incrementar el aporte fiscal en educación al menos a un 7% del PIB, inicialmente.

3.2.               Reformar el sistema  de  subvenciones por asistencia media; a una por matrícula por alumnos cuya unidad sea la UF, corregida  con matrícula de fin de año.

3.3.               Aumentar subvención a 6 UF para escuelas 2 quintiles mas vulnerables

3.4.               Destinar 10% del cobre para la educación pública 

3.5.               Derogar  el financiamiento compartido en educación, la Concertación cuenta con los votos para resolver este punto en ambas cámaras.

3.6.               La mayoría del país exige el fin del lucro en la educación, y requiere una posición precisa respecto al no financiamiento de negocios educativos con recursos públicos.

3.7.               Modificar  la ley de la JUNAEB,  para que todos los establecimientos con más de 50% de vulnerabilidad en JEC, sus estudiantes deben recibir dos colaciones diarias, en condiciones de dignidad (casinos) e higiene adecuada.     

DIRECTORIO NACIONALBRIGADA NACIONAL DE TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓNMINISTERIO DE EDUCACIÓN 

Santiago 9 de marzo de 2007

 

UN ABRAZO A LA MUJER SOCIALISTA

UN ABRAZO FRATERNAL A LA MUJER SOCIALISTA QUE CADA DIA APORTA A LA CONSTRUCCION DE UNA SOCIEDAD CON MAS IGUALDAD DE OPORTUNIDADES, MAS JUSTA, MAS SOLIDARIA Y MAS LIBERTARIA.

BRIGADA NACIONAL DEL MINEDUC

LA LOGICA DEL PODER Y LA MISIÓN DEL MINEDUC

LA LOGICA DEL PODER Y LA MISIÓN DEL MINEDUC

Carta abierta a los funcionarios/as del Ministerio de Educación

¿Qué hay de políticas educativas de calidad?

 Justo cuando se está cumpliendo el primer año del Gobierno Ciudadano de la Presidenta Bachelet, un grupo de poder transversal de autoridades del Mineduc, sin considerar sistemas de concursabilidad y mérito alguno, políticas educativas, carrera funcionaria u otro criterio de tipo técnico, se distribuyó jefaturas de importantes Divisiones y Coordinaciones Nacionales y de los siete Departamentos Provinciales de Educación del Área Metropolitana.

En muy pocos días, con una eficiencia digna de mejores causas, esta reducida y conocida elite de poder se repartió amigablemente instancias claves en el funcionamiento institucional del Ministerio,  como las Divisiones de Educación General y Administración General, la Coordinación Nacional de la Supervisión, y otras del Nivel Central, así como los cargos titulares de los Deprov de la Secretaría Regional Metropolitana de Educación.

 La lógica del poder por sobre la responsabilidad en las políticas públicas.

Esta situación se produce en momentos que se inicia un año escolar plagado de complejos desafíos, especialmente en la capital, por los problemas adicionales generados por el inicio del Transantiago, y un eventual rebrote de la rebelión pingüina del 2006, todo lo que exige una particular actitud de mesura y prudencia.

Esto es muy evidente, comprendido y asumido en forma responsable por los diferentes actores sociales e institucionales, especialmente para sus funcionarios, menos para quienes usufructan en altos niveles institucionales de cuotas de poder burocrático al servicio de sus particulares y abusivos intereses y privilegios.    

Todo esto ocurre  al cabo del año y medio en que la autoridad no ha cumplido con los funcionarios en implementar los beneficios de la Ley 20.059 logrados por nuestras luchas y, en los mismos momentos en que se están perdiendo nuevamente dos PMG (como ocurrió el 2005), por responsabilidad de jefaturas del Servicio.La preeminencia de la lógica del poder contribuye a explicar estas situaciones y los escasos y débiles logros educativos alcanzados por el Mineduc,  la incapacidad de promover cambios y políticas efectivas en el cumplimiento de las metas de gestión educacional, el fracaso en garantizar aprendizajes y resultados de calidad, los mediocres resultados de las mediciones escolares, la ausencia de justicia e igualdad educativa  en los sectores sociales de mayores carencias y en las escuelas municipalizadas, como es exigido por la Sociedad y el estudiantado.

Por eso la  falta de voluntad de promover con decisión las recomendaciones del Consejo Asesor Presidencial de Educación, el escaso interés de incentivar el diálogo y la reflexión de los funcionarios/as regulares del Ministerio, quienes por su experiencia institucional poseen las competencias pertinentes.

El grupo de poder que maneja excluyentemente las políticas educativas y el quehacer ministerial desde hace casi dos décadas, estiriliza e impide el progreso y el fortalecimiento del Mineduc para asegurar los derechos educativos de toda la población del país.

Las consecuencias sobre las políticas públicas, la calidad de la educación de los niños y niñas y el desarrollo del país.

Negar la participación de las/os funcionarios/as en la conceptualización, diseño, puesta en práctica y proyección de las políticas educativas que realizan estos personeros de la SEREMI  Metropolitana de Educación y del Nivel Central, reemplazándoles por una cohorte de “cercanos” y “obsecuentes” a sus decisiones es desconocer el principal factor para el éxito del quehacer del Mineduc.Esto no significa desconocer la facultad de la autoridad para designar en los cargos de confianza, pero éste debe ser ejercido en forma prudente, proba y transparente.   

Constituye una señal que va contra la armonía del clima institucional, lo que se ve empeorado por la persecución y despidos que emprenden contra quienes se atreven a disentir de su autoridad o que tienen la valentía de proponer la aplicación de políticas públicas responsables en beneficio de la gran mayoría social.

Es de destacar que muchas de las nuevas jefaturas designadas, además de su manifiesta incondicionalidad con quienes les nombraron, tienen en común con éstos un conocido y probado rasgo autoritario, y varios de ellos, una historia de abusos y maltrato humano y funcionario, negando lo establecido en el Código de Buenas Prácticas Laborales impulsado por el Gobierno de la Dra. Bachelet.

Esta inaceptable característica ha sido representada oportunamente a las máximas autoridades del Ministerio durante las últimas administraciones, pero hoy día se les “premia” exponiendo a decenas de nuestros colegas a sus arbitrariedades y excesos represivos.

Expresamos nuestra preocupación a las autoridades del país por esta situación, pues mientras esto sucede, mientras algunos se ocupan del reparto del poder, otros    funcionarios por defender los principios de una educación de calidad y equidad para todos son despedidos, trasladados, reprimidos.

ANDIME no dejará de levantar su voz en denuncia de estos hechos, exigir respeto y transparencia y de luchar por hacer prevalecer la ética de los derechos humanos y sociales para todos, especialmente para los Servidores Públicos del Mineduc.

DIRECTORIO NACIONAL ANDIME